sábado, 20 de octubre de 2012

Sobre la Tarea del Psicopatólogo


Es importante, primero comprender la definición de la Psicopatología según el maestro Delgado antes de hacer una aproximación a la tarea del psicopatólogo frente al escenario clínico.
El maestro Delgado entiende a la psicopatología como un conjunto ordenado y sistematizado de conocimientos relacionado con las anormalidades de toda la vida mental, en todos sus aspectos, en todas sus causas y en todas sus consecuencias como también en los métodos empleados para el propósito de la psicopatología.
Ahora bien, el psicopatólogo es aquella persona que mediante el ejercicio clínico, ya sea de manera intencionada o inconsciente (por la pericia o la automaticidad del método), aplica la definición día a día de dicha ciencia para la examinación y comprensión de la complejidad de la vida anímica. Generalmente, esta definición conlleva a ciertas labores que el psicopatólogo realiza de tal manera que puede retroalimentar la información acerca de la persona y de su situación actual. Esta tarea, muchas veces cuestionada por espíritus cientificistas que obnubilan la visión integrada del hombre y la reducen al campo de los fenómenos externos (es decir a la externalización), se da en muchas situaciones de manera subjetiva e intuitiva. Esto debido a que, no se trata solo de un componente orgánico, sino también de un componente anímico, el cual tanto el paciente (en su contexto) como el médico son conscientes y capaces de darse cuenta de ello.
Entonces, es así como la información y los datos se obtienen por la persona. Evidente pues, que cuanto mayor sea la pericia para poder penetrar en la mente del sujeto y cuanto mejor sea la comunicación entre ambos, se podrá realizar una buena exploración psicopatológica. Ello es muchas veces difícil, hasta imposible, dado que a veces el sujeto no es consciente de su dolencia o de la enfermedad, u ocurre que el sujeto no puede poner de manera clara y precisa ciertos datos de la enfermedad ya sea por la misma anormalidad de la mente que lo aqueja, o por el hecho de que se sitúa como un objeto de búsqueda más que un paciente que busca la escucha activa del facultativo.
Es en estos casos donde se puede ignorar el síntoma o la exploración, o también se puede abrir el paso a un método que el maestro denomina Aprehensión Instintiva. La Aprehensión Instintiva consta de un acto médico por el cual el psicopatólogo estimula la vida anímica en las expresiones de la persona a examinar o en ultima instancia experimenta una especie de reflejo de lo que la otra persona se encuentra viviendo en carne propia.
Es cierto pues, no se puede negar el hecho de que exista cierta incertidumbre en este método, pero muchas veces es incluso definitorio y certero. El hecho de la incertidumbre, como afirmaría Don Honorio, es probablemente debido a la diversidad de opiniones acerca de “el valor y de la índole de tal clase de intuición”.
Es preciso señalar que para Don Honorio existen diferentes tipos de psicopatologos o facultativos que participan de manera distinta a la del modelo expuesto. Esto podemos clasificarlo de la siguiente manera:

1.     Hay facultativos los cuales es efectiva la participación “inmediata” en el yo ajeno.
2.     Hay ciertos facultativos que partiendo de ciertos datos alcanzables dibujan esquemas imaginarios de lo que ocurre en la vida anímica del sujeto.
3.     Hay otros facultativos, que a diferencia de los primeros dos, consideran las posibilidades y organizan su examinación de forma racional, estableciendo analogías con lo antes aprendido.
4.     Finalmente existen facultativos que, según el maestro, son incapaces de lograr ninguna penetración en la vida anímica del sujeto.

Se podría considerar, como lo diría el maestro Delgado, que en el ejercicio de la practica tan larga de calar en el mundo de la otra persona con conflictos y anormalidades, es que uno va entrenándose en la materia psicopatológica.
Es relevante aclarar que el psicopatólogo no se basa en tan solo la intuición para realizar tan dicha tarea. Dispone de ciertos medios, que aparte de la intuición, son de suma importancia para la labor de dicho facultativo.
Ciertos investigadores, como aclara el maestro, son capaces de poder organizar su búsqueda de manera que se puedan obtener datos sobre la experiencia y la vivencia de las anormalidades del sujeto, de que naturaleza son, a que categoría pertenecen, que funciones están alterando, que relaciones tiene el contenido y la estructura anormal con el contenido y la estructura normal del resto de la mentalidad y la integridad del sujeto. Muchas veces, esto es difícil, ya que como antes señalado los pacientes viven la anormalidad como si fuese algo completamente normal sin percatarse o entender realmente el fenómeno. En cambio, el psicopatólogo impedido por el hecho de no poder experimentar a ciencia cierta lo que ocurre en el paciente, es capaz de pensar acerca del fenómeno, de considerarlo metódicamente y muchas veces ahondando en el problema del paciente; embarcándose probablemente en incertidumbre, que para el investigador (según el maestro) no será el “menor incentivo” de su dedicación al ahondamiento de los problemas de la existencia humana, haciendo énfasis sobre todo mas que en la regularidad de sus manifestaciones, en los desordenes de la misma.
Lo ideal en la psicopatología es hallar a una persona con determinada anormalidad que manifiesta, según el profesor Delgado, un espíritu rico y una personalidad diferenciada, inteligencia, sensibilidad y culto, que sea capaz de poder comunicar la diversidad de los matices en la vida anímica propia. Aunque genial para el psicopatólogo el hecho de hallar este tipo de pacientes, es sin duda alguna difícil encontrar pacientes con dichas características en una consulta común.
Ahora bien, surge la pregunta: ¿Cuál es el orden entonces del estudio psicopatológico? La respuesta depende de cada persona (facultativo) y del sujeto, en el cual se aplica la psicopatología. En lo cotidiano, cada quien tiene su manera de “escrutar al prójimo” y llegar a determinadas conclusiones de lo que es para interés del facultativo. Hay que tener en cuenta los métodos especiales en este derrotero, sin que esto signifique aplicarlos de forma sistemática sino más bien aplicarlos cuando sean convenientes y de acuerdo a las circunstancias.
Los datos y toda la información brindada, finalmente, se organizan, se sistematizan y se analizan de tal forma que se comprende mejor a la anormalidad visualizándola por etapas sin desmenuzarla del conjunto de la mente. Aunque, existen ciertos analistas (p.ej, Amiel, a quien el maestro cita) que consideran que es mejor considerar al sujeto desde un inicio como un conjunto, para luego separarlo por sus “partes”.

Finalmente aclarar que en la psicopatología la verdad absoluta es un ideal, donde lo más real se aproxima a un panorama de posibilidades abiertas e ilimitadas, y que la misma psicopatología no debe mostrar rigidez en su método, ni ser mucho menos un sistema esquemático con validez absoluta, como cierra el argumento el maestro.