domingo, 31 de marzo de 2013

Sobre Karl Jaspers y Honorio Delgado, en el articulo "Acerca de la Psicopatología General de Jaspers" (RNP 1947). Homenaje a los 100 años de la publicación de Psicopatología General (1913 - 2013)


Hace ya un tiempo atrás, tuve la oportunidad de poder revisar textos y lecturas del gran fenomenólogo y psiquiatra Karl Jaspers. Y es que, además de escribir este artículo en homenaje a los cien años de la primera publicación de tan fantástico escrito "Allgemeine Psychopathologie" (Psicopatología General), no podía evitar escribir un artículo acerca de Jaspers y su vinculo con aquel "sudamericano que mejor conocía a Jaspers", el maestro don Honorio Delgado. Esta denominación, encontrada en una de las ediciones del libro que tuve la oportunidad de revisar, tiene su evidencia en varios artículos escritos por el profesor Delgado y en especial uno que fue publicado en la Revista de Neuro - Psiquiatria en el año 1947, explicando de manera didáctica, ejerciendo una magisterio tal que deja comprender al lector no solamente las bases fundamentales de la obra de Jaspers sino además clarifica y esboza bien el personaje de Karl Theodor Jaspers de manera tal que no deja ningún rastro de ambigüedad o incluso alguna fuga en detalle. Es decir, el porte de Delgado es tal, en materia descriptiva, que nada se puede escapar de su descripción de otro gran maestro, médico y filosofo, de la misma talla de don Honorio Delgado, a mi parecer. 


Karl Theodor Jaspers, psiquiatra y pensador tudesco, escribió su primera edición de Psicopatología General en 1913. Durante tiempos de Jaspers, la escuela psiquiátrica en materia histórica se hallaba prendida en dos grandes corrientes: la primera, corriente cientificista forjada por los trabajos y exposiciones del maestro Emil Kraepelin, la segunda, el descubrimiento del inconsciente y el desarrollo de la psicoterapia psicoanalítica por el profesor Sigmund Freud, quien en vida, tendría una serie de detractores que darían inicio a otras corrientes distintas de la propiamente psicoanalítica, como la terapia existencial, logoterapia, la psicología individual y la psicología analítica, principalmente. La publicación de la obra de Jaspers ocurrió a los treinta años de edad, y se encargó principalmente de dar un orden y una crítica al conocimiento psiquiátrico de aquel entonces. El interés del joven Jaspers recayó fundamentalmente en aspectos fenomenológicos, es decir, conocer el mundo interno del enfermo, basándose en la comprensión según Dilthey, con un sentido descriptivo - científico, sumado a un "espíritu despejado" en cuestión del conocimiento de la naturaleza misteriosa de la humanidad. Todos estos aspectos fueron los que sentaron la base para la descripción de una psicopatología general, como señalaría el maestro. En el estudio de la vida anímica anormal, es de empresa difícil, acto imposible, declarar un conocimiento como algo totalmente sabido, o exhausto. Pero el conocimiento sobre la psique relacionado con la anormalidad es susceptible a iluminación y avance, debido a las reflexiones que dirigen sobre cierta temática, adjuntado además a un método empírico que sea capaz de poder, de forma parcial, ordenar el conocimiento y sistematizarlo para su comprensión, como afirma el maestro Delgado. Es algo similar a lo que propondría Dilthey con el aspecto de lo comprensivo y lo explicativo. Lo primero, relacionado mayormente a un detenimiento exhaustivo del facultativo por analizar y disgregar cada punto y fenómeno traído en la conciencia del sujeto, sin ninguna posibilidad de que el primero se llegue a influenciar por factores externos a la interacción con la conciencia de su consultante (epoché husserliana). Lo último, relaciona más la capacidad epistemológica de la técnica, es decir, la técnica y el método científico son capaces de describir rasgos característicos de ciertas gentes, tendencias características del comportamiento de ciertos aspectos nosológicos, pero es incapaz de adentrarse en el mundo interno de la conciencia del sujeto por simplemente el hecho de que la intención de la misma recae sobre actos descriptivos y de explicación.

Posteriormente a la primera publicación del texto Psicopatología General, Jaspers había comenzado a progresar en la vida académica. Primero, lo importante sería evaluar su desempeño intelectual y formativo para comprender de dicho progreso académico del cual se habla. Karl Jaspers, hijo de un hombre de negocios, se formó primero en la jurisprudencia, que luego abandonaría para estudiar Medicina de 1902 a 1907. Posteriormente, fue asistente del maestro neuropatología Franz Nissl en la Clínica Psiquiátrica de Heidelberg en 1909. Lo curioso, en relación con el vinculo académico entre Nissl y Jaspers, fue cuando este ultimo iba a publicar su primera edición de la centenaria obra, Psicopatología General. Esta anécdota se encuentra en las primeras páginas del libro Psicopatología General. Pero, al momento de que Jaspers decide publicar su obra, Nissl le declara: "Yo no entiendo mucho de eso, pero publíquelo, que parece ser muy importante". Quizás, y no lo podemos saber en este momento, pero el profesor Nissl no tenía una idea precisa de lo que Jaspers estaba por realizar, pero sabía, y sin temor a equivocarme, de que la obra que llevaba en manos generaría una revolución tal que renovaría muchos de los aspectos nosológicos y nosográficos de la Psiquiatria, a tal punto de construir sólidamente la psicopatología. Luego de la primera publicación de Psicopatología General en 1913, Jaspers estuvo facultado para enseñar Psicología, curso que había dictado como profesor extraordinario en 1916. En 1921, fue profesor de filosofía en la Universidad de Heidelberg, la cual obtuvo el título de rector. Durante dicho proceso académico es que publicaría una segunda edición (1920) y una tercera edición (1923), evidenciando una cierta madurez intelectual y espiritual.

En su obra, Jaspers no considera adecuado aceptar sistemas o pensamientos filosóficos como una especie de dogmatismo, sino que, en cuestión al estudio de la realidad humana, consideraba importante poseer horizontes abiertos y cierto relativismo en aspectos metódicos para la determinación rigurosa de ciertos datos, pero siempre con la mirada puesta en la totalidad de los datos, tal y cual lo explicaría el maestro Delgado. En Jaspers, se ve un interés abnegado por cultivar la psicopatología y buscar su reestructuración de fondo, de tal forma que al pasar las ediciones del libro, se podía observar una suerte de progresión en la estructura de la psicopatología planteada por Jaspers.

Lo fundamental en la obra es el método, que en Jaspers se fundamenta en la experiencia verdadera. Como fenomenólogo, la prioridad en la psicopatología era un aspecto mayormente comprensivo, por lo que en sus textos menciona una palabra de relevancia para su estudio: Einfühlen (empatía o empatizar). Además, un aspecto importante, muy aparte de la empatía, es la llamada "vocación del psicopatologo", que Jaspers describe y que Delgado reafirma. En esta, hay una suerte de llamado en ciertos sujetos con habilidades para formar su espíritu en aspectos relacionados a la vida anímica anormal y que en el proceso del encuentro con el sujeto doliente son capaces de percibir y intuir lo que anda rondando en el espacio dialogal entre el terapeuta y el paciente. Esta intuición y este forjar del talento, son aspectos con los cuales la intelectualidad y la excelencia académica van de la mano. Muchos de estos aspectos no son ajenos a otras esferas intelectuales, y únicos de la medicina, puesto que el interés por conocer la filosofía y el comportamiento humano interesa bajo el aspecto del conocer características y criterios basales, cuestionamiento sobre la normalidad y la anormalidad, pero fundamentalmente vincularse y emprenderse a un viaje por el estudio del hombre por el hombre, y no sencillamente del hombre por la enfermedad. Es un aspecto, que al momento de revisar a Jaspers, pude percatar, y es que el énfasis por los aspectos académicos son tales, que la intuición que desarrolla un psicopatologo no se encuentran simplemente en aspectos clínicos, de gran relevancia para su estudio, sino que también se encuentran en características humanas y comportamentales que hacen entender al hombre otros aspectos del pensamiento y sus características. Es por ello que Jaspers afirmaba: "Sin la aptitud y el placer de percatarse de lo psíquico en su plenitud, no hay ninguna posibilidad de cultivar la psicopatología". Concordamos entonces, que en este aspecto lo pleno no implica meramente un aspecto clínico puro, sino que lo pleno contiene en su gran mayoría al aspecto clínico pero aparte se encuentra enraizado mucho del aspecto humano también. He ahí cuando una mente forjada en estos aspectos puede, mediante el entrenamiento exhaustivo y la dinámica del vinculo ya perfeccionada, percibir estos aspectos que son análogos a lo que muchos médicos denominan "el ojo clínico".

Otro aspecto además importante de la obra de Jaspers es que deja entender que además de tener una mente académica dispuesta a la vocación de la psicopatología, se debe tener una disposición más profunda y es conocer la substancia del alma humana. Es imposible, tanto para Delgado como para Jaspers, conocer al alma humana en su totalidad y perfección. Pero si aquel, quien se encuentra en dicha formación académica, desea aproximarse de manera cercana al conocimiento del alma ajena, es importante que se conozca o se aproxime a la sustancia propia, y de ideas y personalidad adecuadas a tal fin, tal y cual lo afirma el profesor Delgado. Además de ello, la entrega del alma propia al entendimiento del alma ajena, es una labor que todo psicopatologo según Jaspers debe realizar y aprender. El trato con la persona es fundamental para el psicopatologo. No solamente es percibir y describir, tomar medidas (como afirma Jaspers), sino disponerse a las revelaciones de las realidades del alma, con una actitud dispuesta. No es redacción, sino introducción al mundo interno. En Jaspers, existe una gran diferencia en aquellos hombres que pasan desapercibidos el mundo del enfermo, de aquellos que lo perciben con claridad gracias a su sensibilidad y don de simpatía.

Finalmente, para Jaspers, su obra no es meramente un cumulo de datos y resultados para generar una especie de repertorio, tal y cual lo afirma el maestro Delgado, sino que busca configurar la presentación de los datos de modo tal que se realice la perfección científica de los mismos y la presentación de nuevos conocimientos. Es por ello, que la obra de Jaspers es un texto de intelectualidad viva, que late y respira sin ninguna dificultad en cualquier ámbito de la psiquiatría clínica y la psicopatología actual. Además de ello, se busca que la psicopatología distinga formas de poder observar y entender, de manera tal que haya un divorcio con la parcialidad intelectual y todo aquel factor externo que pueda interrumpir dicha observación, como también vencer cualquier enjuiciamiento de todo aquello que sea abarcado únicamente por experiencias personales. Es decir, se debe emplear, bajo los conceptos husserlianos, reducciones de tal forma que haya sin interferencias el encuentro entre dos conciencias, la del doliente y la del consultante. Por lo que se observa en Jaspers, la filosofía es un aspecto formativo más que aplicativo en el consultante. Pues todo medico y psicopatologo debe como requisito tener conocimientos acerca de humanismo y filosofía. Para Jaspers, no es concebible la idea de forjar una psicopatología existencial ni mucho menos una antropología filosófica o vincular la filosofía en la terapéutica, sino es importante para él concebirla como parte de la formación espiritual del individuo, dado que su vinculo se encuentra en personas y no en objetos inanimados. Para Jaspers, la filosofía es de gran utilidad para que el sujeto, el psicopatologo, se libre de la parte interior, de lo subjetivo, de los prejuicios espurios, y supuestos que inconscientemente se aceptan como absolutos.

La obra de Jaspers, es sin lugar a dudas una expresión de fineza y plenitud en la expresión del conocimiento psicopatológico. En él se observa, además de un recto ejercicio del magisterio, un porte académico tal que expresa la sabiduría característica del maestro en palabras  con contenido tanto histórico como teórico psicopatológico, que no naufragan ni mucho menos se encuentran aprisionadas por datos doctrinarios o apasionados. Es en Jaspers que realmente la materia de la clasificación, la nosología y el entendimiento de los signos, síntomas y enfermedades, se ordena y que hasta nuestros días dicho ordenamiento sigue vigente y empeñosamente revisado para su reutilización constante. 

jueves, 31 de enero de 2013

Sobre el Articulo de Don Honorio Delgado en el Comercio, publicado el 1 de enero del 1915



Uno de las grandes virtudes que poseía el maestro Delgado era su habilidad para desenvolverse de manera casi plena en las innumerables labores aparte de la Medicina. Don Honorio Delgado fue un gran profesor, un excelente filosofo, un conocedor profundo del idioma castellano, y así, podría seguir mencionando la excelencia del maestro y no podría describir de manera precisa la grandiosidad que poseía para desarrollar semejante productividad y coherencia en todo aquello que él llevó haciendo a lo largo de su vida.
Dentro de sus actividades académicas, Don Honorio Delgado incluyó la labor de ser escritor de uno de los diarios más prestigiosos del Perú, el Comercio. Sin lugar a dudas, no conozco hasta nuestros días a semejante escritor que tenga un estilo que eleve tanto el espíritu académico como el profesor Delgado tuvo en su momento. Al momento de escribir, las palabras y las frases empleadas en sus textos describían de forma precisa ciertos fenómenos; y a la vez la simpleza que adoptó en la redacción, fruto del acierto en la reseña que emprendía en el instante de realizar el intento certero de desenmascarar la realidad, hacia que espíritus académicos ávidos del aprendizaje, carentes de aleccionamiento en las materias que él desarrollaba, elevaran su intelecto dirigiéndolos hacia la excelencia académica. En pocas palabras, las palabras y en la lectura detallada de los textos del maestro iluminaban, y continúan haciéndolo, a las mentes adolescentes y deseosas de aprender.

El primer artículo que registró el maestro en el Comercio, fue un articulo donde el habló del Psicoanálisis. Como se menciono en un artículo pasado de este blog, en el articulo "Honorio Delgado y el Psicoanálisis" publicado el 17 de diciembre del 2011, el maestro Delgado tuvo un vinculo con dicha escuela a tal punto de llegar a trabar una amistad con el profesor Sigmund Freud mediante correspondencias enviadas entre el primer y el tercer decenio del siglo XX.

En este articulo periodístico, donde Delgado habla del psicoanálisis, lo menciona como un método de valor y aplicación universal, aludiendo a que la teoría psicoanalítica se encontraba en todas las esferas como el arte, las ciencias y la filosofía. Es evidente, que actualmente y capaz en menor intensidad, el Psicoanálisis invade mucho de las esferas de desarrollo humano en su afán de encontrarle sentido y explicación mediante sus interpretaciones forzadas y poco fenomenológicas de las cosas.
Siguiendo con el texto, es comprensible que Delgado trate de ubicar al Psicoanálisis como una "concepción con panoramas estupendos, sublimes, frecuentemente matizados, de extravagancia, de ilogismo y hasta de vulgaridad" a partir de que menciona a la disciplina como una magna concepción del autor, dado que en ese tiempo el maestro se encontraba influenciado por la rama freudiana, por la escuela vienesa del placer, que lo influenció fuertemente hasta finales de los años treinta, en que descubrió la carencia científica y la necesidad de tener una fe en la doctrina psicoanalítica. Lo último fue descrito finalmente en el texto de "Psicología" y en varios otros textos póstumos de Don Honorio Delgado. 
Para seguir en la temática del artículo, el maestro empieza describiendo y fundamentando su texto con reseñas históricas pudiendo elevar el ánima del lector hacia donde él mismo quería dirigirla, a la comprensión de la teoría psicoanalítica en ese momento.

Segismundo Freud, más conocido como Sigmund Freud, fue el precursor y el iniciador del Psicoanálisis, influenciado por las enseñanzas de Charcot y Bernheim, continuando su formación con Breuer, emprendió una serie de investigaciones en el campo de la psiconeurosis. Se percató durante su formación y sus investigaciones que la histeria no era nada más que un conjunto de fuerzas psíquicas que dominaban la actividad psíquica inconsciente, específicamente de ciertas tendencias afectivas que permanecen ocultas a la conciencia, citando al profesor Delgado. Estas, sumadas a una lucha entre lo consciente y los impulsos reprimidos en lo subconsciente son explicaciones para el fenómeno de la histeria comprendido desde la escuela freudiana.
A partir de dicha comprensión del trastorno, fue que Breuer empleó el uso de la catarsis mediante el hipnotismo, haciendo que el paciente descargue sus contenidos más ocultos a lo consciente, de forma que sumado a esta descarga haya una expulsión de las energías y cargas afectivas que generan el mal.
Fue de Breuer, que Freud comienza a sospechar en que existe un juez severo que decide cuales representaciones permanecen en la subconsciencia y cuáles de estas se elevan hacia la conciencia, explicando así  como es que las personas suelen olvidar los nombres de aquellas otras personas por las cuales siente odio o repulsión, o incluso que se pierdan los objetos que por su deterioro se requiere reemplazar por otros nuevos, citando al maestro Delgado.

La vida subconsciente está activa con frecuencia, y esta se manifiesta con muchos actos involuntarios, o actos que Freud denomina "actos fallidos". Estos actos, como menciona Don Honorio, son acciones que la ciencia entiende como fatiga o desviaciones de la atención. Para Freud, los actos involuntarios o fallidos, son intenciones determinadas que debido a su situación psicológica no pueden expresarse de otra manera. Cuando uno menos se da cuenta expresa palabras o hace gestos, de forma involuntaria, sin descuido alguno.
Otra categoría para examinar la vida subconsciente son los ensueños. En los sueños, para la escuela freudiana, las imágenes tienen un valor representativo disimulado y esta escuela asume que estas imágenes de fondo tienen un significado o una proyección en eventos ocurridos durante la infancia. Es evidente, que en la actualidad no hay evidencia científica alguna que pueda realmente avalar lo descrito por Freud. Pero, es cierto lo que describe Delgado, porque es claro que los sueños para el psicoanálisis son territorios del inconsciente o subconsciente (como lo llama el maestro Delgado), donde ocurren los simbolismos que sitúan lo más oculto de la vida anímica del individuo además de proyecciones de la misma niñez que han sido reprimidas u ocultas por algún evento traumático, por ejemplo.  Citando el profesor Honorio Delgado a Alfonso Daudet, el sueño se presenta como un desahogo o como una "válvula de seguridad".
Lo difícil y el reto que colinda con lo místico de la técnica psicoanalítica es la interpretación de estos símbolos ajenos a la conciencia, afines al subconsciente. Para Freud hay ciertas distinciones a partir de este punto, como menciona Delgado:

  1. La descripción del sueño.
  2. Los pensamientos encadenados de forma latente, que el psicoanalista está obligado a desencadenar.
  3. Como es que estos pensamientos latentes se han introducido en la sustancia o en el fenómeno del sueño.

En los sueños, según la teoría psicoanalítica, las representaciones sufren una serie de cambios influenciados por los sentimientos o pensamientos representativos, que divergen en gran medida de la vida consciente. La diferencia entre ambos está fundamentalmente en la reviviscencia de imágenes inmorales, a las excitaciones corporales actuales dependientes de las leyes de menor resistencia, y a la facilidad de evocar automáticamente las representaciones con más frecuencia usadas.
Hay que considerar además, que los sueños son representaciones plásticas, cuya estructura está formada por imágenes visibles. Aquí es donde el maestro Delgado hace una semejanza con los jeroglíficos, ya que tanto estos como los sueños han de pasar por un proceso de desenmascaramiento del significado detrás.

En el Psicoanálisis, la poesía y los sueños tienen en el fondo la misma naturaleza. Los deseos hallados en la poesía son para el Psicoanálisis, aquellos deseos más o menos reprimidos en los primeros años de vida.
Además de la poesía, el psicoanálisis descubre los motivos subjetivos y personales de ciertas ideologías filosóficas y científicas. El desenvolvimiento de los políticos o las producciones literarias, según como lo describe el maestro Delgado, puede ser relacionado con ciertos acontecimientos de su vida.
En el caso del arte, el Psicoanálisis lo coloca como la actividad para apaciguar ciertas necesidades no saciadas. Son anhelos que el hombre plasma detrás de un cuadro artístico, pero que en realidad estos anhelos se ven interrumpidos por la estética y el estilo propio del artista, volviéndose al igual que los sueños y los jeroglíficos un elemento más que descifrar.
En función a la parte mística y la parte religiosa, considera Freud, que son de alguna manera "tentativas de crear compensaciones a la satisfacción insuficiente de las necesidades".  Sumado a esto, en cuestión de lo sociocultural, Freud considera que comprender ciertos fragmentos de la historia de la civilización es comprender a ciertos hombres que de niños han producido "espontáneamente represiones del instinto", como citaría Don Honorio Delgado.
En función a la ética y a la pedagogía, el Psicoanálisis tiene la necesidad de comprender las tendencias fundamentales más profundas del ser humano en su etapa infantil. De esta manera comprender las tendencias fundamentales más profundas y su mecanismo con el inconsciente y la conciencia, permite al educando y al psicólogo infantil orientado desde el psicoanálisis comprender los mecanismos de represión, y cuando estos ocurren de manera brusca de tal manera que pueda el pedagogo o el terapeuta evitar dichas actitudes represivas. Para Honorio Delgado, y con un tono de esperanza en una técnica carente de fundamento fenomenológico y científico, el psicoanálisis es en la educación una futura técnica profiláctica para evitar el crimen y la locura.

Finalmente, el artículo publicado en el Comercio cierra con unas palabras de Pierre Janet, en la cual evoca de alguna manera a la libido. Para Janet, no es sino toda actividad psicológica que escapa de la conciencia y que tuvo su origen en lo inconsciente, y que finalmente su contenido está formado por deseos ansioso y reminiscencias angustiantes reprimidas, derivando en una naturaleza exclusivamente erótica.
Este concepto de libido es lo que mucho de sus aprendices, como Adler por ejemplo, tomasen la decisión de ampliar la visión de un Psicoanálisis parcializado y limitado por conceptos como el de "Libido". Estas ampliaciones realizadas por Adler, Frankl, Allers y otros discípulos disidentes, tanto directos como indirectos, han sido más congruentes y realistas con el fenómeno psicológico humano.
En nuestra opinión, concluyendo con la reflexión del artículo, considerar al Psicoanálisis como una estructura valida en la vida anímica humana, además de considerarla como la única que podría explicar de fondo los eventos que ocurren a diario, es carecer de criterio fundamentalmente científico, fenomenológico y estrictamente humano. El Psicoanálisis, por más llamativo que pueda ser a los ojos del lector, es sin embargo una herramienta que reduce muchos de los elementos del hombre a eventos relacionados con instinto, erotización y dinamismo incompleto que colinda con interpretaciones forzadas, restrictivas a la naturaleza humana integral y a los eventos externos de la misma. Pues el hombre se encuentra en dialogo constante con la naturaleza, y en este no se efectúa tan solo con una parte del ser, el encuentro se da en principio con todo, de forma integral. Se debe considerar al hombre como el que es, en todo su ser biológico, psicológico y espiritual. Es por lo tanto una existencia más, relevante en el espacio existencial, dentro de un sinnúmero de existencias que conjugan fenómenos que son observables y describibles a la visión de la razón. Incluso, las existencias cuando se desarticulan de lo normal e interaccionan con lo anormal, los fenómenos siguen siendo perceptibles a la luz de la verdad, y el facultativo es donde hace el trabajo impecable al percibirlos y describirlos como tales. No cae este en una interpretación, en una suposición, o en atribuciones que pueden manchar la realidad de ocurrencia de dichos eventos. Por lo tanto, discrepamos con esta visión interpretativa psicoanalítica, no en vista a generar cisma y disturbio entre los lectores, sino en vista a que no podemos pretender entender al ser humano partiendo desde la idea de reducirlo a ciertos aspectos de su mismidad como ser-en-el-mundo, como existencia, para comprenderlo.

lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad y un prospero año nuevo 2013!

¡Feliz Navidad!

A todos los lectores y seguidores de este blog inspirado en algunos escritos de Honorio Delgado, les deseo una Feliz Navidad y un prospero año nuevo 2013!

Muchas Gracias por su elección y espero que haya sido de su agrado esta pagina llena de escritos de espiritu Psicopatologico del Maestro Honorio Delgado Espinosa.

Bruno Pedraz Petrozzi
Escritor Principal - "Dialogos con Honorio Delgado"

lunes, 19 de noviembre de 2012

Sobre las Dificultades y Limitaciones de la Psicopatología



Es bien conocido que en todo método humano siempre existen falencias, limitaciones, dificultades en su uso y aplicación, que hacen advertir al facultativo sobre la importancia del conocimiento diestro de la disciplina de tal manera que estas falencias no repercutan en el análisis y la exploración del mismo con sus pacientes.
Sobretodo, el alma humana y la mente son sin duda alguna elementos que portan en su esencia complejidad de manera cuasi categórica, que debe ser vista no como una tara difícil de llevar sino como parte de la comprensión de la estructura, el dinamismo y la formación del alma y de sus elementos que la conforman.
Es así como es que el maestro Delgado considera un apartado de “Dificultades y Limitaciones” de la Psicopatología, ya que la misma debe ser estudiada y aplicada con un criterio de comprensión y asombro hacia la estructura anímica anormal del individuo.

Se comienza diciendo que es de suma importancia tomar a las manifestaciones del alma con suma precaución, siguiendo un determinado orden. El maestro aclara existe cierta importancia en las interacciones sociales, el conocimiento de la cultura y la historia, y en ejercicio profesional; de manera que estos elementos los considera importantes para poder tener la capacidad de penetrar el alma ajena. Es lógico pues, para poder comprender a las anormalidades anímicas del ser humano, es importante comprender como se relaciona, como es su entorno y como se desarrollo su entorno para poder ingresar en el mundo ajeno. Y que mejor forma de conocerlo, si no es experimentando aquello desde uno mismo. Evidente pues, que se debe agregar a todo esto el ejercicio de la profesión, puesto que para el psicopatólogo es de suma importancia no solo vincularse con el mundo (como antes mencionado) sino ejercer la ciencia que permite el estudio de las anormalidades vinculadas con el ser anímico del hombre.
Como dijo el maestro Delgado, todos estos elementos no son suficientes. Es importante sin lugar a dudas la actitud y los procedimientos especiales.
Hay veces en las que la mente ajena se nos presenta de forma compleja, tal es así que la complejidad de su presentación enmascara a nuestra comprensión. Por lo tanto, es importante considerar de forma medular no solo al vinculo que se tiene con la persona y la relación que se forma con la misma, sino también considerar en el caso del individuo anormal aquello que lo divorcia de la normalidad y que es conocimiento fundamental de la psicopatología, partiendo de la definición de estudio de la misma.  Muchas veces, el sujeto no es consciente de su normalidad por lo que la misma, como señala el maestro Delgado, anda enlazada con la mente normal por lo que resulta hasta a veces difícil poder diferenciar elementos anormales de normales en diferentes esferas del paciente.
Por lo tanto es importante, como señala don Honorio Delgado, enfrentar a la persona con naturalidad, sin hacer que esta inhiba sus manifestaciones, por más descabelladas o extrañas que sean. Hay que presentarse frente al paciente como una persona capaz de poder escucharlo o escucharla, brindar confianza, siendo indiferentes a nuestras interpretaciones, atribuciones, etiquetas, suposiciones o a nuestros juicios, sino dejando que el mismo paciente busque expresarse y liberar aquellos elementos que consciente como no, lo aquejan de tal manera que hasta una consulta ha querido buscar.
No es posible, según el maestro Delgado, que la información directa obtenida sea objetiva o que hable por si sola. Lo que si puede existir, es que partiendo de cierta información dada, se construya algo solido a partir de criticas y consideraciones, que son importantes para Honorio Delgado en la formación de “un conocimiento verdadero”.
Es a partir de estos elementos del conocimiento, que Honorio Delgado establece la temática de los prejuicios como principal elemento limitante al “conocimiento verdadero”. Estos elementos no son más que falacias o afirmaciones laxas sobre la realidad psicopatológica del fenómeno ocurrido en el paciente.

Uno de los prejuicios más característicos del pensamiento científico – medico es, como el maestro lo denomina, el prejuicio anatomofisiológico. Este consiste en que el medico, por naturaleza, tiende a explicar las manifestaciones mentales en términos de patología cerebral, tal como lo señala don Honorio, muchas veces adjudicando “lugares imaginarios” a elementos que muchas veces se denominan “científicos” cuando en realidad las localizaciones cerebrales corresponden a funciones psicosensoriales y psicomotrices, tal como lo señala el maestro Delgado. Las funciones psicológicas no gozan aun de este privilegio, aunque se deba admitir que actualmente se hacen esfuerzos para poder obtener información acerca de la localización de la conciencia, y de otros elementos espirituales.
Es cierto, pues existen ciertas lesiones cerebrales que producen ciertas alteraciones de la conciencia, del humor o de la percepción. Como también existen determinadas lesiones que no producen ninguna lesión, o existen trastornos del animo (por ejemplo) que muchas veces no presentan anatomía patológica correspondiente. Es todavía un enigma, como lo señala Delgado citando al neurólogo Müller, la comprensión del sistema nervioso a la totalidad por más que se avance en nuestros días a un ritmo casi veloz en la comprensión del mismo.

El prejuicio elementalista recae principalmente en atribuir los desordenes a “combinaciones irregulares de unidades fundamentales”. En este prejuicio, no existe lo psíquico, sino es producto de la acción refleja. Estos reflejos corresponden a ciertos elementos mecánicos, como es el caso de los reflejos condicionados propuestos por Pavlov, como lo propone Delgado. Estos reflejos tienen la característica de ser perfectamente determinados, y que según Honorio Delgado, tienen un cuerpo puramente fisiológico no psicológico. Por lo tanto, la vida psíquica no es más que una combinación de estos reflejos, lo cual convierte al entendimiento de la misma en una mecánica más que en algo moldeable, como naturalmente se presenta la psiquis.

Otro de los prejuicios, el prejuicio simplificador, es quizás uno de los que más ocurren a diario, y es el hecho de atribuir determinadas clases de fenómenos (que se consideran esenciales) a una variedad amplia de fenómenos y manifestaciones psicopatológicas. En pocas palabras es sobrevalorar un grupo de síntomas o manifestaciones clínicas por encima de una realidad psicopatológica rica y abundante en expresiones y formas que podrían explicar incluso mejor el cuadro del sujeto. Como señala el maestro Delgado, “De este modo se toma como perturbación lo que no es más que un hecho concomitante o sintomático de la perturbación”.

Finalmente, el prejuicio diagnostico y tipológico, que es el afán por los diagnósticos, por la síntesis caracterológica, o por las “etiquetas”. Las consecuencias son principalmente  empobrecimiento y nulidad de los resultados obtenidos. Lo que existe en estos tipos de errores es una pobre descripción, hasta a veces si es que existe esta descripción es sencilla. La existencia de una simpleza en la descripción y el solo interés en el diagnostico, es finalmente lo que lleva a representar el análisis de forma simple semi-individual y semi-general, como lo señala el maestro Delgado. Se pierde la riqueza y la diferenciación, la variedad individual, cayendo finalmente en un esquema taxonómico, donde lo único que importa es el diagnostico y se pone poco énfasis en la importancia que radica la descripción única de los síntomas en el individuo.

En conclusión, es de importancia conocer las principales limitaciones y dificultades que presenta la psicopatología, ya que permite poder dar un horizonte y una orientación correcta al momento del encuentro médico – psicoterapéutico, de tal forma que se evita cualquier tipo de prejuicio y se presta una severa atención a la complejidad del alma humana en especial a la anormalidad alojada por el sujeto.
Finalmente, voy a terminar con una frase que cita el maestro Delgado de un neurólogo, el Dr. L.R. Müller, que recae en la importancia de la complejidad de la mente a partir del conocimiento del sistema nervioso: "Es menester recalcar con toda decisión que no se puede limitar el mundo del pensamiento a sitios especiales y determinados de la corteza cerebral. Debemos confesar abiertamente que carecemos hasta de la menor noción acerca de los procesos del sistema nervioso que sirven de base al pensamiento, a la memoria y a la voluntad; no sabemos siquiera hasta qué punto participan en ellos los estratos de la corteza cerebral y sus células. Desconocemos, y temo que también desconoceremos".

sábado, 20 de octubre de 2012

Sobre la Tarea del Psicopatólogo


Es importante, primero comprender la definición de la Psicopatología según el maestro Delgado antes de hacer una aproximación a la tarea del psicopatólogo frente al escenario clínico.
El maestro Delgado entiende a la psicopatología como un conjunto ordenado y sistematizado de conocimientos relacionado con las anormalidades de toda la vida mental, en todos sus aspectos, en todas sus causas y en todas sus consecuencias como también en los métodos empleados para el propósito de la psicopatología.
Ahora bien, el psicopatólogo es aquella persona que mediante el ejercicio clínico, ya sea de manera intencionada o inconsciente (por la pericia o la automaticidad del método), aplica la definición día a día de dicha ciencia para la examinación y comprensión de la complejidad de la vida anímica. Generalmente, esta definición conlleva a ciertas labores que el psicopatólogo realiza de tal manera que puede retroalimentar la información acerca de la persona y de su situación actual. Esta tarea, muchas veces cuestionada por espíritus cientificistas que obnubilan la visión integrada del hombre y la reducen al campo de los fenómenos externos (es decir a la externalización), se da en muchas situaciones de manera subjetiva e intuitiva. Esto debido a que, no se trata solo de un componente orgánico, sino también de un componente anímico, el cual tanto el paciente (en su contexto) como el médico son conscientes y capaces de darse cuenta de ello.
Entonces, es así como la información y los datos se obtienen por la persona. Evidente pues, que cuanto mayor sea la pericia para poder penetrar en la mente del sujeto y cuanto mejor sea la comunicación entre ambos, se podrá realizar una buena exploración psicopatológica. Ello es muchas veces difícil, hasta imposible, dado que a veces el sujeto no es consciente de su dolencia o de la enfermedad, u ocurre que el sujeto no puede poner de manera clara y precisa ciertos datos de la enfermedad ya sea por la misma anormalidad de la mente que lo aqueja, o por el hecho de que se sitúa como un objeto de búsqueda más que un paciente que busca la escucha activa del facultativo.
Es en estos casos donde se puede ignorar el síntoma o la exploración, o también se puede abrir el paso a un método que el maestro denomina Aprehensión Instintiva. La Aprehensión Instintiva consta de un acto médico por el cual el psicopatólogo estimula la vida anímica en las expresiones de la persona a examinar o en ultima instancia experimenta una especie de reflejo de lo que la otra persona se encuentra viviendo en carne propia.
Es cierto pues, no se puede negar el hecho de que exista cierta incertidumbre en este método, pero muchas veces es incluso definitorio y certero. El hecho de la incertidumbre, como afirmaría Don Honorio, es probablemente debido a la diversidad de opiniones acerca de “el valor y de la índole de tal clase de intuición”.
Es preciso señalar que para Don Honorio existen diferentes tipos de psicopatologos o facultativos que participan de manera distinta a la del modelo expuesto. Esto podemos clasificarlo de la siguiente manera:

1.     Hay facultativos los cuales es efectiva la participación “inmediata” en el yo ajeno.
2.     Hay ciertos facultativos que partiendo de ciertos datos alcanzables dibujan esquemas imaginarios de lo que ocurre en la vida anímica del sujeto.
3.     Hay otros facultativos, que a diferencia de los primeros dos, consideran las posibilidades y organizan su examinación de forma racional, estableciendo analogías con lo antes aprendido.
4.     Finalmente existen facultativos que, según el maestro, son incapaces de lograr ninguna penetración en la vida anímica del sujeto.

Se podría considerar, como lo diría el maestro Delgado, que en el ejercicio de la practica tan larga de calar en el mundo de la otra persona con conflictos y anormalidades, es que uno va entrenándose en la materia psicopatológica.
Es relevante aclarar que el psicopatólogo no se basa en tan solo la intuición para realizar tan dicha tarea. Dispone de ciertos medios, que aparte de la intuición, son de suma importancia para la labor de dicho facultativo.
Ciertos investigadores, como aclara el maestro, son capaces de poder organizar su búsqueda de manera que se puedan obtener datos sobre la experiencia y la vivencia de las anormalidades del sujeto, de que naturaleza son, a que categoría pertenecen, que funciones están alterando, que relaciones tiene el contenido y la estructura anormal con el contenido y la estructura normal del resto de la mentalidad y la integridad del sujeto. Muchas veces, esto es difícil, ya que como antes señalado los pacientes viven la anormalidad como si fuese algo completamente normal sin percatarse o entender realmente el fenómeno. En cambio, el psicopatólogo impedido por el hecho de no poder experimentar a ciencia cierta lo que ocurre en el paciente, es capaz de pensar acerca del fenómeno, de considerarlo metódicamente y muchas veces ahondando en el problema del paciente; embarcándose probablemente en incertidumbre, que para el investigador (según el maestro) no será el “menor incentivo” de su dedicación al ahondamiento de los problemas de la existencia humana, haciendo énfasis sobre todo mas que en la regularidad de sus manifestaciones, en los desordenes de la misma.
Lo ideal en la psicopatología es hallar a una persona con determinada anormalidad que manifiesta, según el profesor Delgado, un espíritu rico y una personalidad diferenciada, inteligencia, sensibilidad y culto, que sea capaz de poder comunicar la diversidad de los matices en la vida anímica propia. Aunque genial para el psicopatólogo el hecho de hallar este tipo de pacientes, es sin duda alguna difícil encontrar pacientes con dichas características en una consulta común.
Ahora bien, surge la pregunta: ¿Cuál es el orden entonces del estudio psicopatológico? La respuesta depende de cada persona (facultativo) y del sujeto, en el cual se aplica la psicopatología. En lo cotidiano, cada quien tiene su manera de “escrutar al prójimo” y llegar a determinadas conclusiones de lo que es para interés del facultativo. Hay que tener en cuenta los métodos especiales en este derrotero, sin que esto signifique aplicarlos de forma sistemática sino más bien aplicarlos cuando sean convenientes y de acuerdo a las circunstancias.
Los datos y toda la información brindada, finalmente, se organizan, se sistematizan y se analizan de tal forma que se comprende mejor a la anormalidad visualizándola por etapas sin desmenuzarla del conjunto de la mente. Aunque, existen ciertos analistas (p.ej, Amiel, a quien el maestro cita) que consideran que es mejor considerar al sujeto desde un inicio como un conjunto, para luego separarlo por sus “partes”.

Finalmente aclarar que en la psicopatología la verdad absoluta es un ideal, donde lo más real se aproxima a un panorama de posibilidades abiertas e ilimitadas, y que la misma psicopatología no debe mostrar rigidez en su método, ni ser mucho menos un sistema esquemático con validez absoluta, como cierra el argumento el maestro.

jueves, 30 de agosto de 2012

Sobre la Histeria


La histeria. Y es que es uno de los síndromes más famosos del siglo XIX, además de ser también uno de los síndromes que se ha tratado de describir a lo largo de su descubrimiento y su estudio en la Europa Victoriana.

Para hacer una introducción antes de ingresar a la descripción “delgadiana” que nos compete, debemos remontarnos hacia la época en que se estudio la enfermedad, es decir pongan sus mentes en el siglo XIX, en el famoso hospital “Salpêtrière”. El profesor Charcot ya impartía clases acerca de las características neurológicas más atractivas de la histeria, o al menos el termino “atractivo” esta mejor relacionado con lo que el encontró como atractivo para aquella época. Muchos de sus discípulos, recordando aquel cuadro de la famosa histérica “Blanche (Marie) Wittman”, observaron como es que el profesor describió y enfatizo la histeria, en conjunto con sus cuadros psicógenos y epileptiformes, catatoniformes y hasta incluso variantes ya que en muchos casos este cuadro sindromico incluyó una serie de síntomas mentales de muchas enfermedades.
Uno de los seguidores de Charcot, el profesor Sigmund Freud, el conocemos todos como el estudioso del inconsciente e inventor del psicoanálisis; se interesó por el estudio de la histeria publicando una serie de casos donde observó características peculiares psicopatológicas que, bajo la interpretación y lenguaje psicoanalítico del profesor, fueron de gran relevancia como inicio de la descripción de la enfermedad. Freud, además de caracterizar la enfermedad, se interesó en el hipnotismo empleado por su maestro, el profesor Breuer. Esta técnica no solo fue atractiva para él, sino que también cuestionó su método, tratando de buscar alguna manera de poder llegar al inconsciente de las personas (en especial de sus pacientes histéricas) sin tener que emplear la hipnosis. Fue así, como Freud describió el uso de las asociaciones libres y el psicoanálisis como una forma de “hipnosis” despierta, para poder escrudiñar en la vida anímica del paciente, tal como lo señala el maestro Delgado en su descripción del psicoanálisis.

Fue importante, iniciar con un recuento histórico para poder situar al lector e ingresar en la descripción psicopatológica de la enfermedad histérica. Primero, la histeria proviene del vocablo griego hystera, que significa útero. Se empleó el nombre debido a que la enfermedad en primera instancia fue descrita en mujeres, dado a que las mujeres de la época fueron la que prevalecían de dicho mal. Esta enfermedad se caracteriza, como lo señala el maestro Delgado, por las manifestaciones generadas que son en su mayoría causadas por un “influjo psíquico”. Estos influjos se presentan como crisis agudas, y los estados de estas crisis son pasajeros o a veces crónicos con síntomas que el maestro los describe como “psicoplásticos y bioplásticos de carácter primitivo”. Todo esto se le suma además, que las histéricas (o histéricos también) tienen una característica peculiar: la sugestión. Además de la sugestión, agregar también que ciertos eventos o conflictos pueden también resultar intolerantes o insoportables para el sujeto; como también podrían generar fuertes impresiones en el mismo.
Una característica adicional a la histeria, es que sus síntomas son, al igual que las crisis, de carácter plástico, ya que se observan estos rasgos plásticos no solo en las expresiones mímicas y faciales, sino también en los cambios fisiológicos sujetos a las emociones fuertes.

La constitución corporal de una histeria es por lo general cargada de infantilismo, de displasias o hipoplasias de ciertos órganos, y como órgano principal displasico (o hipoplasico) en el caso descrito para las mujeres es el órgano genital femenino. Hay presencia además de debilidad funcional central y periférica del sistema nervioso, tal y cual lo señala el profesor Delgado.
La personalidad pre-mórbida más frecuente es la de tipo asténico. Las características clásicas de la histeria, tales como la sugestión y el influjo anormal de emociones; probablemente tengan su origen en la infancia. Citando una frase de Kretschmer, el maestro Delgado pone en claro la descripción de la personalidad diciendo: “El histérico se carga con combustible afectivo que debe mantener en marcha su maquina de reflejos” .

Se observa además que el sexo predispuesto a esta patología es el sexo femenino. Los motivos o los factores externos por los cuales la enfermedad se manifiesta son por lo general factores psicológicos categóricos en la vida anímica del paciente. Ciertas causas somáticas, como ciertas enfermedades infecciosas o causas orgánicas pueden influenciar también en los motivos de inicio de la enfermedad. Ciertas fragilidades orgánicas, pueden predisponer al inicio de este tipo de neurosis. En contra de los psicoanalistas doctrinarios, el profesor Delgado asegura que la cuestión genital no interviene en la génesis (en el inicio) ni en la desaparición (final) de las reacciones histéricas; demostrándolo con las experiencias de la guerra y las reacciones que genera dichas experiencias con relación a la vida en si.

Con relación a la sintomatología, la histeria se le conoce como la “Imitadora” de todos los cuadros clínicos. Generalmente, se observa en la histeria, crisis convulsivas, síntomas motores, síntomas sensoriales, síntomas somáticos y síntomas mentales.
Dentro de los síntomas motores, se describe, la parálisis. Esta parálisis puede ser de tipo fláccida o con contractura, con localización variable, con afección mayormente a los músculos proximales. Se conservan los reflejos, tanto aumentados como disminuidos. En algunos casos, hay producción de atrofia no prolongada, sin involucrar la constitución tisular del musculo atrofiado. Por lo general las manifestaciones concomitantes al cuadro paralitico histérico, están relacionados y se parecen mucho a los producidos por lesiones orgánicas cerebrales.
Dentro de los síntomas sensoriales, la afección se encuentra en la sensibilidad general y en los sentidos especiales. En este caso, puede haber presencia de anormalidades de la percepción, relacionadas con intensidad, como es el caso de hiperestesias o analgesias (por ejemplo), localizadas en una o más partes del cuerpo, hay reducción del campo visual, presencia de alucinaciones negativas (“desaparición de la imagen percibida por la vista” característica del histérico), presencia de sordera, anosmia psicógena, etc. Las anestesias en el histérico, según el maestro Delgado, están definidas en áreas perfectamente circunscritas. Además, muchos de los desordenes de la sensibilidad presentes en la histeria son, como los describe Don Honorio Delgado, como caprichosos y selectivos. Además, siguiendo al maestro, se ha insistido mucho en que las alteraciones sensoriales no obedecen a ninguna lesión de alguna rama o vía nerviosa.
Los síntomas somáticos más típicos según el maestro son: sensación de globo en el esófago, hipo, aerofagia, vómito, diarrea, colitis mucomembranosa, opresión respiratoria, palpitaciones, dermografismo, y otras irregularidades vasomotrices, edemas, ampollas, hemorragias y fiebre.
Finalmente dentro de los síntomas mentales, el más característico es la amnesia psicógena. Tambien se encuentran las crisis emotivas (ya sea con risa o con llanto incontenibles o espasmódicos), la exaltación de la fantasía erótica, anorexia, agitación, cólera, exaltación erótica o mística, mitomanía, perturbaciones de la conciencia (como estrechamiento de la misma), especialmente se da en estado hipnoide, delirio y estado crepuscular, fugas disociativas, alteraciones de la conciencia del yo (posesión, desdoblamiento del yo, personalidad múltiple) y Pseudo-demencia que involucra muchas veces un puerilismo característico.

Dentro del diagnostico, es importante incluir una historia biográfica completa y objetiva, con un detallado examen mental y neurológico. Esto es relevante sobretodo en pacientes oligosintomaticos, ya que síntomas histéricos se pueden presentar también en personas con trastornos orgánico – cerebrales, y en la semiogenesis de diversas enfermedades mentales podría incluso aparecer este síndrome como “genuinamente psicógeno” o “simbólico”. En el caso de epilepsia, exámenes auxiliares como EEG, deben prestarse para poder realizar el diagnostico de manera adecuada.
El componente sugestivo, tanto como la variabilidad de los síntomas, son características importantes a resaltar en el cuadro histérico. La simulación es un obstáculo para el diagnostico diferencial, pues en realidad existen “todos los grados intermedios entre la histeria y la simulación voluntaria del hombre normal y mayormente del hombre con personalidad anormal”.

En el caso del pronostico, depende de dos factores:

1.     De la entidad de la predisposición constitucional, es decir de cuan grave es la personalidad anormal del sujeto.
2.     De las condiciones del ambiente en la que vive el sujeto.

Los síntomas motores, los ataques, la perturbación de la conciencia y en general los estados agudos son los más curables de la histeria. Mientras que los síntomas psíquicos y el estado de animo son los más resistentes y tienden a ser crónicos.
En el caso de los niños, la curación de los accidentes y la mejora de la actitud, según el maestro, son de mejor pronostico y mejoran más que los adultos. Con la edad, pueden mejorar los síntomas y la propensión a recaídas. Sin embargo, hay secuelas definitivas como la neuritis, la anquilosis y la caquexia. El mal, según el maestro Delgado, se vuelve casi incurable cuando pasan más de tres años. Ciertos casos se presentan, según la experiencia clínica del maestro, como casos por desnutrición mortal por anorexia, y agotamiento por agitación violenta. En el caso del suicidio, es muy raro la consumación del acto suicida pero si el intento es muy frecuente, incluso para llamar la atención.

Finalmente, la descripción del tratamiento, si bien hay elementos en desuso no cabe la importancia de describirlo como tal. El principal de todos los tratamientos en la histeria es la psicoterapia, para Honorio Delgado. En el caso de estados agudos, el maestro describe que lo mejor para estos casos es aislarlos, o aplicar electroplexias o electronarcosis. Generalmente, las narcosis breves (como lo señala el profesor Delgado), son eficaces frente a los accidentes histéricos.
Fármacos que empleó el maestro para el tratamiento, principalmente la Cloropromazina y antipsicóticos clásicos. Pero en general, y finalmente para concluir el tema, el tratamiento debe incluir el organismo del sujeto, en este caso no solo debe incluir el aspecto psicológico sino también el aspecto somático que en el caso de las histéricas incluiría una evaluación endocrinológica y ginecológica, como también una inspección neurológica.  

lunes, 9 de julio de 2012

Sobre las Anormalidades de la Conciencia


En este capitulo del curso de Psiquiatría, el maestro Honorio Delgado, hace mención a las Anormalidades de la Conciencia vinculándolo con las perturbaciones de la conciencia y su relación con la desorientación.
Focalizando al lector en lo normal, lo primero que hay que tener en cuenta es la orientación. La orientación está vinculada con las tendencias instintivas, la percepción, la memoria, la atención y la inteligencia. Ello también envuelve a la conciencia, definiéndola en términos coloquiales como la capacidad del individuo de vincularse con la realidad; con todos los elementos que ella involucra.
Por lo tanto, todo aquello que impida aprehender los datos objetivos e incorporarlos en la mismidad, sobretodo en la persona, es causa de desorientación.
Los estados de conciencia tienen tres formas de desorientación, que según el maestro las clasifica como: la apática (falta de actividad instinto-afectiva), la amnésica (falta de actividad de la memoria) y la delusional (falta de la actividad del juicio). Además comprender que la desorientación puede ocurrir en tiempo, en espacio y en persona. En caso de la persona, esta puede ocurrir con el Yo o con los demás. 
En consecuencia, se clasifican las anormalidades de la conciencia como: estrechamiento, entorpecimiento y anublamiento de la conciencia.

En el caso del estrechamiento anormal de la conciencia, esta consiste en una reducción en todo sentido del campo de la conciencia, haciendo que el foco de la conciencia abarque un contenido apreciablemente menor que el normal, y este foco es seleccionado de forma sistemática. Ello refiere que el individuo “escoge” ciertas cosas de la realidad actual y de la experiencia que adquiere, tal y como lo dice don Honorio Delgado , y hace abstracción de otras. En algunos casos puede constar de una reducción simplificadora y en otros casos el contenido de la conciencia se puede ver adulterado ya sea por juicios o percepciones engañosas. En estos individuos, es como “vivir un teatro”. De alguna manera, el sujeto selecciona lo que “quiere” vivir de la realidad y experiencia actual, descartando al resto. Por lo tanto, mencionar que el sujeto “estrecha” la realidad a partir de esta anormalidad. Estos desordenes son típicos de los estados hipnóticos y principalmente de la histeria. Tambien está presente en pacientes que han tenido fuertes estados emocionales, como por ejemplo un susto. Tambien puede ocurrir en pacientes con enfermedades orgánico – cerebrales.

En el caso del entorpecimiento de la conciencia, esta se caracteriza por la disminución o la perdida de la lucidez y la vigilia. En estos casos, el paciente entorpecido tiene la dificultad de aprehender (y solo con esfuerzo) los elementos de la realidad objetiva y si lo logra capturar es difícil de poderlo mantener y conformar la estructura en el interior de la mente. Al momento de la examinación, es complicado de que el paciente muchas veces entienda lo que se le pregunta, y cuando lo comprende olvida lo que logró comprender. Los sentimientos en estos pacientes, se muestran también sin diferenciación o no se manifiestan, según el maestro. No obstante, algunos enfermos expresan sentimientos que son incompletos, como una “euforia vacía” o un “débil malhumor”. En estos pacientes la acción voluntaria es nula.
La duración del paciente entorpecido es variable, y por lo tanto no se puede predecir a ciencia cierta cuando es que el sujeto dejaría de estar en un estado anormal de la conciencia. Cuando los pacientes tienen cortos periodos de entorpecimiento, se puede sospechar de una epilepsia o estados de ausencia. Sin embargo, cuando los periodos son largos, se puede sospechar en daños cerebrales graves, enfermedades que dañen al cerebro, como también estados de histeria.
El grado superlativo del entorpecimiento es el coma. El menor de todos, el embotamiento. Entre el embotamiento y el coma, se encuentran una serie de grados de entorpecimiento que son (en orden creciente): somnolencia y sopor. En estos casos (de somnolencia y sopor) los estímulos sensoriales fuertes y muy fuertes pueden provocar una reacción del individuo.
La conciencia puede verse entorpecida por otras patologías como tumores, meningitis, uremia, diabetes, la extirpación de las glándulas paratiroides, entre otras patologías.

En el caso del anublamiento de la conciencia, este se considera como un déficit de fondo, una perturbación productiva, o como diría el maestro, cuando los actos de aprehensión de la realidad no solo se debilitan o se anulan, sino que son sustituidos por fenómenos más o menos vivos e incoherentes; siendo desnaturalizado por un contenido adventicio.
Estos contenidos “adventicios”, foráneos en todo sentido, consisten en pseudopercepciones (estructuradas o inconexas) que terminan mezclando lo incongruente con lo real, haciendo que el paciente tenga la sensación fantástica de la realidad, o de manera coloquial, como si “estuviese soñando”. Esto ocurre por lo general en personas que presentan cierto cansancio, personas con emociones fuertes, o incluso en un extremo se encuentran personas agitadas. La memoria de fijación en este caso se encuentra defectuosa, sobre todo en ciertas especies de anublamiento, caracterizadas por la amnesia subsecuente, según señala el maestro Delgado.
Un paciente en estado oniroide, vive en un mundo de fantasía. El individuo nublado, vive en sus ilusiones, mayormente de forma pasiva, y estos momentos de pasividad (incluyendo los contenidos) puede recordarlos después.
Un paciente embriagado, tiene un ligero entorpecimiento y su actividad psíquica alterada, es decir se encuentra alterado del animo, la imaginación y locuacidad se encuentran fuera de sus carriles. Hay presencia de fuga de ideas. Por lo general, el ebrio se siente transportado a un mundo peregrino, que según el maestro, es libre y dueño de la situación. Por lo tanto, el paciente ebrio está desinhibido. Estas situaciones son bien conocidas por ser producidas por sustancias toxicas, que involucran a la toxicomanía y psicosis alcohólicas, tema de gran interés en la segunda parte del Curso de Psiquiatría.
Un paciente en estado crepuscular, es un paciente que conserva la coherencia y que por lo tanto a simple vista no parecen estar alterados. Sin embargo, cuando se establece la relación con el sujeto, se observa limitaciones en las ideas, desconectadas hasta cierto punto de la vida psíquica, tal como lo señala don Honorio Delgado. Estos pacientes pueden cometer ciertos actos excesivos, hasta cierto punto inmorales, y al momento de cometerlos, los pacientes lucen lucidos, pero en la exploración responden a cierto “sonambulismo”. Citando a Kleist, el maestro menciona varios tipos de estados crepusculares como son: el estado alucinatorio, agitado y perplejo, el psicomotor y el estado dominado por las ideas de referencia. Muy rara vez, este estado es puro, es decir es difícil de hallar un paciente con un estado crepuscular único. Estos pacientes se encuentran crepusculares adjuntos a otra patología. Estos estados pueden durar de minutos a semanas y generalmente se presentan en patologías como la histeria o las epilepsias.
En el paciente con delirio, hay un anublamiento de la conciencia de tomar en cuenta, que involucra intranquilidad, desenfreno con los sentimientos, inestabilidad emocional y fantasías profusas. Hay la presencia de alucinaciones como de ilusiones. El delirante es participe de las escenas que produce la mente, de manera que el mismo es incapaz de poder impedir que estas escenas dejen de ocurrir. Ello incluso podría poner en riesgo la vida del paciente con delirio. A diferencia de otros tipos de anublamiento de la conciencia, el delirio si deja amnesia. Según la naturaleza del delirio, el maestro lo clasifica en: delirio prodrómico (inicial), delirio de defervescencia, delirio de colapso, delirio por inanición, delirio asténico, delirio tremens (o delirium tremens). Existe una forma de delirio, denominada delirio profesional, donde el individuo se sitúa en el trabajo o en su oficio. Los estados febriles, son también causa de delirio, como también los eventos post-operatorios en ciertos pacientes hospitalizados. Generalmente, esta temática psicopatológica se encuentra mejor detallada en el área de la psiquiatría de enlace, donde el vinculo con la hospitalización y la patología mental es tema de interés y de investigación en el médico.
En el caso de la alucinosis aguda, también involucra una cierta anormalidad de la conciencia, que puede parecer lucida, de escasa desorientación, en el que existen alucinaciones principalmente auditivas. Hay presencia de ideas de referencia, que esbozan un estado persecutorio, con angustia y nerviosismo característico.

Finalmente mencionar, la escuela francesa llaman confusión mental lo que los alemanes denominan amencia. Este concepto se define como un anublamiento de la conciencia que engloba un pensamiento embrollado (lleno de ideas inconexas que a la simple audición es incoherente), perplejidad, ilusiones y alucinaciones, y estado afectivo inestable. En este caso, el anublamiento y la desorientación no son profundos y pueden variar; pero lo que si es clásico es la incoherencia. Esta se caracteriza por juicios falsos y fragmentarios. El estado de animo en estos pacientes es excitable, inquieto y con tendencia al llanto. La expresión es locuaz, es decir el paciente característico desea hablar de forma profusa, sin caer en el vicio de entender que necesariamente ello involucra fuga de ideas. Otra característica importante y distintiva es el caso de la perplejidad que el paciente posee al no poderse acercar a la realidad. En estos casos, los sujetos con amencia, solo poseen recuerdos de lo que han vivido, e incluso el sujeto recuerda impresiones aisladas, sin la capacidad de poder recordar toda la eventualidad. Este tipo de confusiones se observan en las mismas patologías que presentan delirio, mayormente (según el maestro) se presentan en psicosis sintomáticas.