jueves, 5 de abril de 2012

Sobre el Alma del Enfermo


“Los cirujanos, gentes habitualmente apuradas, creen fácilmente que pierden su tiempo escuchando”

Son frases que cita el maestro de un autor (Leriche) dentro del texto que comprende el tema del Alma del Enfermo. Y es verdad pues, que el médico en general debe mostrarse abierto a la escucha y a la empatización con el alma mórbida del enfermo, alma que acude hacia nuestra consulta y hacia nuestras palabras con el fin de preservar la vida que antes gozaba y ahora resguarda.

Antes de que hubiesen desarrollos tecnológicos y la medicina tomase un carácter científico riguroso, la medicina era propia del alma, es decir tenia un carácter fuertemente anímico, dado que los medios y el objeto eran netamente anímicos. La terapéutica anteriormente, no era en base a principios farmacológicos esencialmente –como lo es ahora- sino que estaba basada en restablecer al alma misma o a restituirla al cuerpo empleándose procedimientos mágicos, como bien lo señala el maestro Delgado.
Conforme va avanzando la tecnológica, la mirada medica va cambiando su accidente desde la perspectiva anímica como terapéutica y centro de la enfermedad, hacia una perspectiva patológica, es decir que el tratamiento de las enfermedades cobra un sentido biológico y desrregulativo que ya no podía ser acatado por la medicina de antaño, sino que la misma tecnología y farmacoterapeutica debía asumir los roles implicados en el tratamiento y mantenimiento de la enfermedad misma, tanto como de aquel que la contenía (el paciente).

El maestro, en un momento cita a Freud declarando que dentro de la obra del psicoanalista primogénito, no hubo una intención de la rehabilitación de la vida anímica en su esencia, sino que su obra consistió solo en una “mecánica de tensiones instintivas, de dinamismos afectivos, de complejos y de la libido”, haciendo que el alma y el espíritu humano se comprenda como una serie de represiones y elementos del inconsciente que el mismo Psicoanálisis trató y trata de defender hasta nuestros días. Esto, por lo tanto no corresponde esencialmente a una rehabilitación de la vida anímica como tal, en cuanto a que no atañe la cuestión ontológica y realística de la restitución del anima y del restablecimiento del enfermo como tal.

Ante toda esta temática y toda la perspectiva del alma del enfermo, nos queda por definir que es exactamente el alma del enfermo, y que es lo que describió Don Honorio Delgado con respecto al alma misma, a la mirada del medico y del enfermo, y al pronostico del enfermo en si. Elementos claves para la formación medica, que actualmente pierden vigencia en las cátedras de medicina, y que sin querer representa, al igual que todas las ciencias medicas, un punto muy importante dentro del desarrollo del galeno en el campo de acción.

Hay que definirse primero, y como lo hace el maestro, cuales son los aspectos fundamentales del enfermo.
En primer lugar, el maestro pone en perspectiva tres elementos claves a considerar dentro del enfermo como tal. Estos son, el cliente, el caso y el paciente.
Nótese que, al momento en que usted (el lector) comience a leer el cliente, su perspectiva será la de una persona la cual está muy vinculada con la economía y los negocios. Pues no es así. El énfasis que hace Don Honorio Delgado sobre el cliente no atañe elementos económicos, ni mucho menos caracteriza al medico como un negociante. Para Honorio Delgado, el cliente es la manera con la cual el enfermo se relaciona con el medico de manera muy directa y especial, muy aparte de que este use los servicios del medico. El cometido del medico con el paciente, consiste en recibirlo o visitarlo, con el trato que se merece el mismo y con la finalidad de poner a disposición nuestra ayuda profesional.
Los casos, vienen definidos por Delgado, como “el estudio objetivo de la enfermedad” de tal manera que los sentimientos y las emociones no oscurezcan la clave objetiva para el discernimiento del tratamiento o del cuidado del enfermo.
En este caso, viene a ser todo lo científico y lo tecnológico a disposición del medico para poder acatar la dolencia y la enfermedad del enfermo, todo lo objetivo que esta a disposición del galeno para poder expresar al máximo de sus posibilidades su disposición a esa alma doliente.
Un ultimo aspecto que define Delgado, es el del paciente, que engloba la condición de persona, con todos sus elementos particulares y con una entidad moral que esta caracterizada por el sufrimiento y la desgracia, y cuya integridad gravita esencialmente sobre nuestra conciencia profesional, como lo señala el maestro.

Ahora bien, ¿Qué es entonces el enfermo? El enfermo es paciente. El enfermo es un paciente porque esta persona vive y sufre en carne propia –tal como lo señala el maestro- la propia enfermedad con todos los elementos psíquicos y espirituales que pueda implicar el mismo estadio morboso, que cumple en cierta medida con darle una forma especifica a las características del enfermo. Por lo tanto el sujeto es paciente, dado que este vive los sentimientos del sufrimiento y los estados afectivos que corresponden a la enfermedad misma, que son de alguna u otra forma pertenecientes al mal mismo y su persona misma es centro de experiencias negativas para la existencia, desde la perspectiva del enfermo.

Lo que caracteriza a un enfermo en principio es angustia, miedo, dolor, malestar físico y miseria que es redondeada en la enfermedad. El sujeto que esta enfermo experimenta un apocamiento, que fruto de la enfermedad comienza a hundirlo en una miseria de un cuerpo destemplado, tal y como lo señala el maestro en sus paginas.

El sentirse enfermo viene de alguna manera dado por un signo característico, y esta es la “dolencia”. El vinculo con el enfermo se inicia con el medico a disposición de la mitigación de la dolencia del enfermo que aqueja, y que por lo tanto dispone de alguna medida a un estado de sufrimiento que es compatible con lo descrito anteriormente (angustia, temor, dolor, malestar, etc.).
Principalmente el miedo y la angustia son elementos que se presentan como una manifestación defensiva y que privan al espíritu de libertad haciéndolo predispuesto a sentimientos funestos, que se caracterizan por ser presentimientos que agravan o empeoran el mal, y hacen desfavorable inclusive a un tono vital, a una tranquilidad. Bajo este contexto, es que el enfermo inicia una serie de conjeturas y pensamientos intranquilos acerca de su derrotero que a menudo son poco reales, inclusive ilógicas, o hasta cierto punto, ensanchadas y desligadas con la realidad que sitúan a estas ideas como un desamparo y una desesperanza. El enfermo por lo tanto, se experimenta fracturado, se experimenta quebrado, y alejado de una realidad en concreto, que el mismo no puede manejar. Por lo tanto su centro, está en una realidad (su enfermedad) que el mismo no puede manejar, por lo que además de haber una sobrevaloración de un yo alterado, hay una salud perdida por parte del alma mórbida. Es ahí, bajo este contexto, que el enfermo se vuelve con nostalgia a tiempos pasados, en los momentos en los que su salud perdida era integra, y hace comparaciones hasta incluso forzadas con la realidad actual vivida y la realidad pasada disfrutada.

Ahora bien, surge entonces la siguiente interrogante: ¿Cómo es la actitud del enfermo (quien lleno de un sufrimiento y de elementos que generan complicaciones más agravantes, se caracteriza por ser un alma en dolor) frente al medico?

Para el enfermo, el medico es el personaje principal de su vida en relación con su enfermedad, como declara Delgado. El enfermo ve al medico como el mediador entre la salud y la enfermedad, entre el mal y el bien, entre el desamparo y la esperanza, entre el perecer o el salvarse.
En cierta medida hay una plena disposición por un alma doliente y un cuerpo enfermo de entregarse a una protección segura, a una persona fuerte y a una ciencia que garantice que la integridad humana, rota por la enfermedad, restaurarse y recuperar la salud y el bienestar. Por lo tanto, es aquella disposición del alma humana, que valora aquel elemento trascendental y que por lo tanto dispone de todo su integridad hacia ese vinculo medico-paciente para su salvación y su salida del desierto árido que la enfermedad le brinda. Es algo así, como que el medico y el paciente se ven envueltos, en el momento de la enfermedad, como en una relación mágico-religiosa (salvando las distancias del caso) en la que el medico pone todo de si para salvaguardar la vida del paciente, restaurarla o evitar dolencias y rupturas más gravitantes para el derrotero en la cual se encuentra sumergido el sujeto enfermo.
He ahí también que el enfermo cobra un elemento muy importante dentro de su integridad bio-psico-espiritual: la agonía y su espiritualidad agonizante. Cuando una persona agoniza o se encuentra desesperada por la enfermedad, aviva el fuego de la fe. La fe es aquel don que nos permite confiar y que esa confianza se vea revelada luego en una situación mejor. Es decir, la fe nos permite establecer un vinculo muy fuerte con la confianza de que en cualquier momento la agonía por la cual la enfermedad esta llevando al sujeto enfermo se apague lentamente ya sea con la cura definitiva de la enfermedad, o en casos más complejos con la muerte. En este caso, hace mención Delgado a los médicos creyentes, y destaca su labor como tales en cuanto a que hay la comprensión de los mismos ante el sufrimiento y la agonía del enfermo frente a un estado mórbido.
Por lo tanto, ante esta situación, el medico debe actuar con naturalidad y no rechazar la figura del medico siempre y cuando haya responsabilidad del ministerio del doctor y de la sabiduría, debido a que la persona con la cual se esta interactuando es una persona enferma que aclama por la vida y salvación de su salud.

Ahora bien, hemos visto de alguna forma como es que el enfermo mira al medico. Viene ahora la siguiente pregunta: ¿Cómo es que el medico se posiciona frente al alma del enfermo? 
Es muy importante esta parte, tan importante como la posición del enfermo frente al medico, puesto que hay un elemento fundamental del medico que conforme pasan los años se va perdiendo, y es la escucha del medico frente al paciente adolorido. Es por ello que el maestro menciona la palabra “cliente”. Al definirla, don Honorio Delgado, la desmenuza etimológicamente y obtiene el vocablo griego “clueo” que significa oír, escuchar. Por lo que ahí hace un énfasis muy importante y es que el medico debe auscultar el alma del paciente. Esto es importante en todo sentido, y no solo depende de la habilidad con la que el medico trata al paciente. El medico debe estar dispuesto a siempre “auscultar el alma”, por más técnico o puntual sea su trabajo, el paciente se ubica siempre ante una situación trascendental que lo ubica a cuestionarse: ¿Por qué estoy así? ¿Por qué a mi? ¿Por qué yo? El medico debe siempre auscultar para nunca perder el rastro a un sujeto enfermo que ante sus momentos más agonizantes o más incomodos se cuestiona por su mal. Es así como el medico cumple la función de un “sacerdote” o la función de un “psicólogo de agonías”. Esta función se caracteriza primordialmente por la escucha activa que tiene el medico con el paciente, y que el paciente mismo libera ante una persona que antes se le hacia desconocida, y ahora es centro y mediador de su liberación. El paciente por lo tanto se entrega a nosotros. ¿Y como reaccionamos nosotros? ¿Nos alejamos o escuchamos? Es justamente la frase, con la que inicie este dialogo, que el maestro hace énfasis en que “los cirujanos creen que pierden su tiempo escuchando”. No es solamente problema de los cirujanos. Muchos médicos no capacitan que el paciente en el momento que deposita su salud en nuestras manos, deposita mucho más que eso. Deposita todo. Y se entrega con amor y esperanza a que su existencia no cambie para mal. Por eso es que se cuestiona frente a nosotros. Y eso hace diferente la medicina a cualquier otra rama medica, como la veterinaria, en la cual no hay esa conexión espiritual y anímica con el animal, cosa que la medicina si tiene.

Por lo tanto, además de poder ser mediadores y “confesores” de un paciente agonizante, debemos ser respetuosos con todo lo que este confía. No revelar, por lo tanto, los misterios y las dudas de un paciente frente al mundo, ni nada que pueda alarmar al mismo enfermo. El medico durante la enfermedad esta en una plena conexión con el hombre enfermo, y al momento de esa conexión y durante esta, no puede echarse nada a perder, puesto que no se trata de una simple conexión sino una serie de elementos más amplios que me definen esencialmente que el paciente se cure con satisfacción (de forma integrada) o que se repare el problema como podría hacerlo un gasfitero con una cañería, por ejemplo. Por lo tanto, como señala el maestro nada de nuestras incertidumbres ni dudas deben llegar al enfermo, ni tratar al sujeto mismo como un órgano o un sistema. Debemos ser comprensivos y respetuosos, penetrar lo más que podamos frente a la enfermedad, siempre respetando y valorando la plena disposición que pone un sujeto doliente y enfermo frente al porte medico.
Es bajo en este contexto que el maestro menciona una frase muy importante sobre los médicos y es que: “ el don de la humanidad, esencial a nuestro ministerio, se cumple en el empeño de reconocer todo el valor que tiene para cada persona el mal cuyo padecimiento la conduce a ponerse en nuestras manos”. Es vital pues, cuando se ejerce este don, es cuando nosotros somos capaces de poder socorrer a las personas que están gimiendo por el mal y a su vez que estas personas se dispongan plenamente permite al medico poder penetrar en lo mas profundo del ser para salvar a esa integridad en peligro de ahogarse. Es don del medico, reconocer que cada persona, cada alma, cada ser que sufre pasa por el mismo proceso y por lo tanto ocurre una acción viceversa al momento de la disposición.

Se ha visto entonces, cual es la perspectiva del medico y del enfermo. En tanto que también se ha entendido como es que ambos se comportan frente uno con el otro. Se debe comprender también como es que la integridad cuerpo-mente reacciona frente a una enfermedad y la cura. Lo que se sabe es que repercusiones psicógenas generan en si una repercusión física, y que por lo tanto podríamos decir por ejemplo que una persona accidentada podría generar una depresión por su situación de accidentada. Es normal pues entender que las enfermedades por más físicas que sean, generan una repercusión psicológica que atañe al alma, la samaquea y la pone en cuestionamiento ante una situación que no era la que se tenia anteriormente. Tal relación es la que permite explicar como la agravación de la enfermedad (factores físicos) se dan fruto de la dolencia (factores psicógenos), y como es que cobra efecto la actitud casi psicoterapéutica y medica del galeno frente a la enfermedad.
Es bajo este concepto que define el maestro a la Psicagogía. Este termino, según el maestro, significa el uso de recursos psicológicos útiles para despertar, estimular y orientar las disposiciones normales a fin de elevar el ánimo por encima de la situación doliente e infundir en el espíritu incentivos de salud y transformadores del sentido de la existencia.  Por lo tanto, el medico cumple también la función de psicoterapeuta al aplicar la psicagogía frente a los pacientes y los sujetos enfermos.
Es por lo tanto en estas situaciones en las cuales el enfermo escucha, y no siempre de manera pasiva – como señala el maestro – sino con la intención vigilante para poder entrar en lo más profundo del medico quien lo trata.

En cuanto al pronostico, se debe saber que uno siempre debe disponerse no solo ante la realidad de la clínica objetiva (tal como lo señala el maestro) sino que también debe situarse en muchos aspectos del ser enfermo. Es por lo tanto algo legitimo y moral en cuanto a que ciertas sentencias tengan un sentido de evidencia reveladora para un bien posible en relación al sujeto, o como lo define el maestro, un conocimiento valioso. Sin embargo, si un medico desatinado y poco consiente de la situación se encarga de revelar cosas que no son prudentes, podría generar desdicha, ruptura y desvinculo con la relación a tal punto de poder alejar la posibilidad de cura y traer consigo empeoramiento y males de por medio. Puede ser, por lo tanto, contraproducente si es que un sujeto que sabemos nosotros puede no recibir bien la noticia, hacérsela saber puesto que generamos daño y la regla principal es “non nocere” o lo que se traduce en no hacer daño.
Por lo tanto, el medico debe tener un tacto exquisito, como dice el maestro, de tal manera que al momento de decir el pronostico, dado que la persona quien probablemente recepcione el mensaje sea el enfermo mismo, quien como ya hemos visto es una persona con un sufrimiento intensificado y hasta cierto punto con una hipersensibilidad de todo aquel elemento que le rodea, además con tendencia a sobrevalorar cada palabra y cada verbo, de tal manera que se ve en este una sensación de pesimismo y muy en el fondo deseos de poder salir de aquella enfermedad que lo aqueja.

Por ultimo,  y en conclusión, esto no es algo (como dice el maestro) irreal, sino que existe y que no debemos hacer caso omiso al respecto. El medico como tal ejerce un ministerio ante la vida y la salud de un paciente dolido y enfermo, ante un sujeto enfermo y por lo tanto es deber del medico ejercer bien este ministerio, más allá de nuestras fragilidades y debilidades como seres humanos que somos. Se ha visto siempre que un medico es como un artista, como un científico, como un sacerdote, como un psicólogo o como todo en conjunto. Pero lo que realmente nos caracteriza es que sentimos y nos afanamos (como dice el maestro) por llevar siempre en lo más profundo el alma del medico, el ser medico; sin lograr de sacar este porte de la reflexión. Es por lo tanto que un medico se caracteriza como tal, además de ser soplo de vida en los aspectos del enfermo (cliente, caso y paciente). En este caso el medico es un bien concreto, en cuanto a que cumple con una derechura moral, como lo señala el maestro, y no es un bien concreto solo, ya que ello no implicaría una bondad absolutamente buena, como señala el maestro. Es un bien concreto completo, en la medida de que el médico consume el acto medico en el momento de que cumple con los principios morales, es decir (como lo llama don Honorio Delgado) con la derechura moral.

lunes, 20 de febrero de 2012

Sobre la Pintura de los Esquizofrénicos


Según el maestro Delgado, la esquizofrenia es una patología mental definida como una psicosis endógena que involucra una desorganización de la mente, además de contener una serie de síntomas y signos somáticos y psíquicos, que en muchos casos llevan a una evolución progresiva y a un deterioro. Es bien definida la esquizofrenia como una enfermedad que genera un desmedro de las funciones cognitivas y que ello implica que entre otras cosas, el lenguaje y la cognición vayan en disminución cada vez más.

Lo que llama la atención es lo siguiente: Un articulo en la Revista Fanal, del año 1957, que fue escrito por Honorio Delgado relata como es que a pesar de la condición medica de ciertos pacientes esquizofrénicos,  existe cierto desarrollo de la parte artística que llega a vislumbrar no solo a los médicos quienes observan estos pacientes sino a una larga fila de artistas y conocedores de técnicas de pintura que se quedan maravillados por la capacidad intacta e impertérrita de ciertos pacientes con esquizofrenia de poder pintar de manera cautivante y bella.

Evidente pues, hay enfermos que no son esquizofrénicos (como el lector puede estar pensando) que dado su condición de enfermos explotan de cierta manera un talento como la pintura o la composición artística (ya sea la poesía o la música). Pero, lo que más llama la atención es, como ya se denotó en los primeros párrafos, como personas enfermas que están cognitivamente  debilitadas –hasta a veces, pareciere un divorcio de la realidad misma- pueden estructurar imágenes que son bellas en si mismas para el hombre, y que sin lugar a dudas poseen una estética y una técnica que a veces a simple vista no empalma directamente con la condición del esquizofrénico.

Ahora bien, según el maestro, dentro de las observaciones que este mismo realizó durante su estadía en los hospitales, observo que habían dos tipos de esquizofrénicos que pintan: unos son los espontáneos y los otros son los persuadidos.  Ciertos pacientes que pintan a voluntad son de alguna forma, en menos cantidad que aquellos que son persuadidos. Generalmente el paciente que lo hace a voluntad tiene la necesidad de expresar cierta vocación por el arte además de reflejar elementos de la enfermedad como también reflejar preocupaciones que son propias de su condición. Hay, por lo tanto, un trasfondo de muchos elementos psicopatológicos a ser estudiados que transmiten los esquizofrénicos detrás de sus obras y que por lo tanto estos elementos poseen significado dentro del curso de la enfermedad del paciente psiquiátrico con dicha condición.

Ciertos psicóticos con cuadros esquizofrénicos pintan muchas veces episodios dentro de su cuadro agudo, otros imprimen en los cuadros ciertos temas o motivos parciales a su condición (esto se presenta en aquellos psicóticos que de por si presentan una cronicidad en su condición).

Se ve entonces, que la esquizofrenia es un medio por el cual estos pacientes se vinculan a las artes plásticas, específicamente a la pintura, y reproducen imágenes que en algunas ocasiones difícilmente un artista normal podría reproducir. Existen muchos ejemplos de históricos pintores renombrados como Vincent Van Gogh, que su capacidad y producción artística tuvo su cenit durante la época en la cual este desarrolló una psicopatología psicótica de tipo esquizofrénica.

En este articulo, Honorio Delgado relata la historia de un paciente suyo quien tuvo contacto con el arte antes de que este fuese hospitalizado en los museos de Europa. Durante su hospitalización, el maestro se esforzó religiosamente para que este paciente desarrollase la técnica de la pintura. Y así fue, comenzó progresivamente a pintar cuadros con oleo, y a llamar la atención de muchos artistas y pintores. Se veía entonces que estando enfermo, este paciente al pintar y cultivar el don del arte progresaba no solo en su talento sino también en su enfermedad, de manera que mantuvo un nivel más alto a comparación de su inicio en el hospital.

Lo que sorprende es, como es que a pesar de la condición y el desorden psíquico del esquizofrénico pueda pintar de tal manera que fuese un talento oculto, sumergido en lo más profundo del ser y que dado la condición patológica este talento salga a flote y se revele, en algunos casos de manera estética y cautivante.

Lo que se observa dentro del curso del trabajo del arte del esquizofrénico es, según el maestro, una industriosa manifestación de los pacientes-artistas por pintar y por ratos, estos momentos de trabajo se convierten en una inspiración de manera entusiasta. Estos pacientes escogen, como observa Don Honorio, una especie de obras que duren muy poco tiempo para ser realizadas, aunque hay ciertos pintores que se embarcan en ciertas obras que duran más tiempo de lo natural y hasta cierto punto hay quienes dejan inconcluso el cuadro. Hay artistas que también, además de pintar una armonía estética, les gusta repetir el mismo dibujo y el mismo cuadro, hasta a veces con más o menos detalles.
Se observa además que a diferencia de un artista lucido y conectado con la realidad, un esquizofrénico pinta imágenes cuya corporeidad, iluminación y expresión son paupérrimas, y hasta cierto punto cobran una frialdad notoria.
Sobre la temática de las pinturas, Honorio Delgado observo que hay esquizofrénicos que ora pintan de manera muy abstracta, abstrusa y poco entendible en función a sus esencias estéticas más profundas ora pintan paisajes reales muy claros y hasta cierto punto con un “realismo sorprendente” como narra el maestro.
Las pinturas representan en algunos casos recuerdos que son evocados, o hay pinturas que representan ideas abstractas, abstrusas y hasta cierto punto el observador no puede llegar a comprender a cabalidad que es lo que el artista de tal cuadro quiso tratar de expresar. Hay ciertos elementos de la psiqué psicótica propia del esquizofrénico que entran dentro de la expresión artística del mismo haciendo que expresen algunas imágenes demoniacas, imágenes religiosas, imágenes de corte sexual y otros elementos que no pueden ser definidos incluso por los mismos artistas.
Pero, sin embargo, cierto talento o cierto elemento alterado existe dentro de ciertos esquizofrénicos cuya pintura no es diferenciable si se somete a comparación con un artista normal. 
En todos los casos de estos pacientes existe una propensión, una tendencia a expresar o plasmar una condición subjetiva, propio de la vida cotidiana del enfermo, elemento peculiar de la vida del paciente. Además de tratar de presentar su vida en los elementos artísticos, este paciente no presenta los cuadros a los demás o tiene la intención de que los demás vean el cuadro. El paciente desea pintar para el mismo, hasta cierto punto excesivamente aislado de tal forma que hubo pacientes del maestro que borraban imágenes porque no deseaban ser vistos mientras pintaban.

Según el maestro Delgado, el hecho de que los pacientes de forma involuntaria den a mostrar su individualidad (que se plasma en los cuadros) permite conocer la psicología del mismo.  Muchas veces, esta dedicación que los pacientes muestran por el arte de la pintura tiene como una de sus tantas consecuencias guiar al paciente hacia una condición más saludable,  extrayendo incluso a los más deteriorados de su condición de aislamiento social y carencia de vínculos.
La forma de hacer que el paciente explote sus habilidades y sus talentos, sus dones y manifestaciones artísticas hace que este mismo comience poco a poco a salir de una condición patológica. Es como si el mismo paciente comience a descubrirse, a descubrir los dones que el tiene, el sentido de los mismos, y plasma sus vivencias dentro de los cuadros.  Es por ello que el maestro emplea el termino tecnoterapia como una alternativa de curación de los hospitales psiquiátricos de manera que estos puedan explotar los talentos de aquellas personas con problemas como la esquizofrenia, y que eso pueda generar que poco a poco estos pacientes puedan reincorporarse a la vida, a la realidad y en algún momento a la sociedad.

Por lo tanto, y ya finalizando la temática, la esquizofrenia es una ruptura con tres elementos importantes, según el maestro Delgado: la ruptura de la persona frente a la realidad, la ruptura del “yo” con la conciencia (es decir la ruptura de lo subjetivo y del vinculo del sujeto con la realidad externa) y la ruptura de la conciencia con las formas del espíritu con respecto al discernimiento (es decir la ruptura del vinculo del sujeto con la realidad externa y del mismo que a partir de un objeto externo define una teleología sobre las decisiones). Por lo tanto, en los esquizofrénicos hay ciertas funciones anormales que coexisten en la mente del enfermo, y que según el maestro, puede ocurrir que en ciertos pacientes ciertas funciones patológicas y sanas se puedan mezclar generando así diferentes tipos de deterioro. Es por lo tanto, claro, que la producción artística en los esquizofrénicos no es para todos igual, por la conservación de ciertas funciones y la mezcla de otras funciones cerebrales propias del esquizofrénico. En algunos casos, según el maestro, puede corresponder que se revele lo propiamente patológico como es el quiebre de categorías, el divorcio de la realidad y la disgregación de la materia representada o expresada, además de revelarse el quiebre de lo teleológico de las cosas en materia del discernimiento y la propiedad pura de la materia. De tal manera que, todos estos elementos de forma variable se ven reflejado en el arte de ciertos esquizofrénicos motivados o persuadidos a la pintura.

jueves, 19 de enero de 2012

Sobre las Relaciones Animico-Corporales

“La realidad del hombre es compleja, pues en ella se dan formas distintas del ser, cada una irreducible cualitativamente”

El problema de la relación entre el cuerpo y el alma ha aquejado durante muchos siglos de pensamiento y ciencia a varios filósofos. Desde Platón, pasando por Aristóteles, siguiéndole San Agustín de Hipona y otros filósofos han tratado de responder y comprender la infinita verdad y la suma realidad que guarda detrás la relación entre el cuerpo y el alma.
Dicha relación es pues una tarea de suma importancia para un psicopatólogo, debido a que todos los desordenes más serios de la mente involucran un componente somático y mucho de lo anímico también puede repercutir en lo corporal. Hasta cierto punto se podría hablar en términos de la psicopatología en una relación bilateral entre el cuerpo y el alma. En la experiencia, la psicopatología desenvuelve esta relación, declarando el maestro, hasta cierto punto poniéndonos en frente a los hechos de la psique y fisis humana.
Si hablamos entonces, de ciencia como una serie de estudios que vinculan a los fenómenos y sus posibles relaciones, por lo tanto a considerar la psicopatología como parte de la primera dado que el simple hecho de tratar de comprender los fenómenos anímicos y su vinculo con los fenómenos corporales, y viceversa, implica el estudios de todos los causales posibles que permiten comprender cierta patología mental. Pero, todas estas relaciones no involucran tan solo dos términos a fácil comprensión por si solos, sino que además involucra toda una totalidad de interacciones que en palabras resulta difícil y la descripción engorrosa. Resulta pues, difícil de comprender la conexión de todos los fenómenos psicopatológicos, y lo que queda es menester, tal como lo menciona el maestro Delgado,  distinguirlo a la luz de las categorías o aspectos del ser –ente complejo como tal- y los modos de conexión de estos planos con diversos fenómenos.

Por lo tanto, ello implica que la descripción del ser debe de hacerse de tal forma que este se describa por categorías que formen parte de su integralidad. Ante todo, reconocer que el hombre posee materialidad. No hay continuidad en el proceso humano, es decir, el hombre puede dejar en cualquier momento de existir. La constitución de la materia humana esta gobernada por todas las leyes de la física y la fisiología, de la bioquímica y la biología molecular, de la genética y la Heredabilidad, y, de la morfología y la función sistémica que corresponden a una realidad patente. Estos elementos, además, son cuantitativos y están sujetos a la investigación, tal como lo sugiere el maestro Delgado.

Ahora bien, una vez explicada la materialidad del hombre, es necesario pues diseñar un esquema donde permitan comprender la esfera biológica, psicológica y espiritual del ser humano:


Componente
Descripción
Biológico
En este caso, la comprensión de las leyes que rigen el comportamiento biológico de la persona humana que parte en sus inicios de interacciones moleculares que son explicadas desde la física, la química y la biología molecular. Pero no todo ello permite explicar en su totalidad la inmensa complejidad del hombre frente a su realidad biológica, dado que los procesos bioquímicos humanos no son estables sino en constante equilibrio y eso involucra de por sí estados de dinamismo y estados de permanencia biológica. Todo ello implica que el ser humano no puede ser estudiado tan solo en imágenes concretas, sino también en movimiento con estas. Todos estos procesos que forman parte del componente biológico, sujeto a un estado cronológico son los que se involucran en el ser humano para el entendimiento del mismo como una totalidad y no como imágenes puras que se van formando a lo largo de un periodo de existencia y adquieren plasticidad en la medida que las interacciones con la naturaleza lo permitan.
Anímico
Además de biología en constante dinamismo y permanencia, el hombre es consciente, es presente, y es interactuante con el mundo que lo rodea. La persona humana está conectada hasta cierto punto con la realidad que lo rodea, y genera a su vez conciencia que lo ubica en un espacio entre la realidad y la persona. Los vínculos los cuales el hombre puede formar y adecuar en su constante permanencia terrena y que forman parte del yo, lo hacen ser por lo tanto un ente o ser psíquico.
Espiritual
El maestro hace énfasis en muchos elementos en cuestión espiritual. El hombre, es de por si un ente espiritual. Muchos de los elementos externos al hombre son articulados por la razón y la comunicación del mismo con la naturaleza, con la cual permanece en constante dialogo con esta. Por lo que, según el pensamiento delgadiano del espíritu, este tiene un carácter objetivo y teleológico. El sujeto, según Honorio Delgado, como ente espiritual adquiere la dignidad moral de  persona responsable –conjugando con los ideales del existencialismo del siglo XX-, y la existencia en si permite que el ser humano pueda interactuar consigo mismo, con los demás, y con la naturaleza en todos sus tiempos.


Todos estos tres componentes son heterogéneos pero a la vez complementarios que forman una integralidad en el ser humano que lo caracteriza. Hay cierta analogía, por cierto, con las teorías del alma (vegetativa, animal, racional) de Aristóteles con la explicación de los componentes que forman al ente complejo humano.
Ahora bien, lo que advierte el maestro Delgado de cierta medida es evitar la separación o las terminologías erróneas que pueden conducir a una mala comprensión de la persona como tal (en el caso, por ejemplo, de aquellos adeptos a la medicina psicosomática). Hay quienes caracterizan al ser humano como un conjunto de partículas o estructuras bioquímicas que bien estructuradas conforman ciertas características humanas particulares, atribuyendo a lo psicológico como un plano muy teleológico hasta ciertas veces muy virtual. Entre otros conceptos, se atribuye la psique humana como una interacción compleja entre ciertas estructuras que han permanecido durante la evolución humana y cuya perfección que se ve reflejada en el sistema nervioso permite que esta lleve a cabo los comportamientos y la psicología humana. En este caso, en esta visión que reduce al hombre a una disgregación de planos con notoria primordialidad del primer plano con respecto al segundo plano, no se puede comprender a la persona humana como tal (integra y completa, perfectible e interactuante) sino como algo divorciado de la naturaleza que lo caracteriza.
Tal es así que la evidencia que los procesos y componentes humanos están interrelacionados es cuando uno aplica hipnosis o procesos hipnóticos (siguiendo el ejemplo del maestro), basta que tan solo el hipnotizador regule en el momento los procesos anímicos y corporales, que al momento que señale cierto lugar con un espadrapo y diga que aparecerán ampollas, en ese momento al levantar el mismo el cuerpo habrá reaccionado por obra de lo anterior. ¿Por qué? Debido a que las estructuras humanas no se encuentran atomizadas o disgregadas sino más bien integralizadas,  lo que permiten que la respuesta psicológica genere un estimulo biológico. Por lo cual no podemos generar una especie de divorcio entre planos del hombre, sino por lo contrario asociarlo.

Ahora bien, el maestro hace énfasis en un término sumamente interesante: physis. Antes el médico era considerado un físico, bajo los criterios clásicos del estudio de la física como los estudios de la naturaleza tanto material como cinética. El modo de pensar de muchos “físicos” de antaño –buscando una relación anímico-corporal- es sin lugar a dudas tarea de muchos psicopatólogos actuales. Por lo tanto, el termino physis refiere a naturaleza, a la “virtud genuina del ser orgánico” que por un lado es general para los hombres, pero individual en características y en trascendencia. Por lo tanto existe cierta unidad en cuanto a los procesos fisiológicos que caracteriza ciertas predisposiciones y ciertos cuadros mórbidos específicos para cada persona en particular, pero señalando las palabras de Kraepelin, a grandes rasgos las personas comparten las mismas características para ciertas enfermedades pero la personalidad y la fisiología en estas hace que las enfermedades no sean las mismas para todos.

Por último, es importante señalar que se ha visto que el ser humano es tan complejo y que las intenciones trascendentales para simplificarlo han sido numerosas. Ha habido por lo tanto mucho espíritu para la búsqueda de simplificaciones de conceptos. A veces muchos fenómenos obtenidos de la observación, como dice el mismo maestro, “pueden ser comprendidos de veras”. Dado que el ser humano es integro, este comprende una serie de enlaces sumamente variables e interconectados que hace que la comprensión del mismo sea compleja y no sencilla como podría parecer. Por ello, es importante y como señala Honorio Delgado, la inteligencia debe de ser capaz de poderla descomponer y aproximarse a la realidad de tal manera que aquella persona que esté investigando pueda aproximarse con imparcialidad, con los errores del caso, a poder comprender los fenómenos de la integralidad humana y su vinculo con ciertas esferas mórbidas de lo externo. Por lo tanto la tarea, como conclusión, del psicopatólogo es poder siempre estar alerta a los fenómenos entrelazados del hombre como integralidad y no quedarse con el termino binario de alma y cuerpo ya que en estos términos, el cuerpo contiene a toda la materia vital y la vida, y el alma o lo mental (como lo llama el maestro) contiene a la actividad anímica y la espiritual.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Sobre Honorio Delgado y el Psicoanálisis

Hace ya un tiempo atrás, tuve la oportunidad de asistir a un simposio que hablaba acerca del trastorno bipolar. Entre muchas cosas interesantes que pude hallar en el programa, una de ellas fue una sesión dedicado exclusivamente a Honorio Delgado y su vínculo con el psicoanálisis. El maestro Delgado, con su gran intelectualidad y porte cognitivo, pudo entender mejor que nadie la vida y obra de Freud, e interpretarla de manera que lo convertirían a él como uno de los primeros psicoanalistas que existieron en América Latina. Pero, ciertas divergencias en la comprensión de las enfermedades mentales y sus tratamientos, llevaron a Delgado a divorciarse de tal teoría. Pero, ¿Cómo es que el maestro llegó a separarse de Freud y abrir camino a una nueva etapa en su historia con el interés de las obras de Jaspers y la psicopatología?
En primer lugar demos una mirada breve a la concepción del psicoanálisis hecha por S. Freud. Para Freud, al momento de concebir el psicoanálisis, el describió que la materia del psicoanálisis era la conciencia y su dinámica con el inconsciente (entendiéndose la conciencia como una realidad externa). Fue el mismo Freud quien definiría el carácter del psicoanálisis y ello atraería al joven Delgado hacia la primera década del siglo XX. Para Honorio Delgado, “el médico que no es filosofo, no es médico”, atribuyendo el carácter del médico como un buscador de la verdad y un buscador de teorías que intenten poder responderla. Hacia el año 1917, Honorio Delgado escribiría su tesis denominada “El Psicoanálisis” y la publicaría en el año 1918. Antes de la publicación de su tesis, hacia el año 1915, Delgado era un columnista en prestigioso diario del Perú, El Comercio. Dentro de sus artículos sobre el psicoanálisis, él trataba de enfocarse hacia la descripción de la teoría psicoanalítica. Pasaba el tiempo, y la comprensión e interés del maestro por el psicoanálisis llevaron a que Freud mismo desarrollase una amistad tal por Delgado que incluso en las correspondencias lo llamaría “querido amigo”, y sería considerado por el mismo Freud como el primer psicoanalista de Sudamérica quien lo practicó. Los trabajos de Delgados mostraban una advocación y un vínculo muy fuerte con el psicoanálisis. Tanto fue su vinculo, que dentro de las 92 obras que Honorio Delgado ha llegado a escribir, 54 de ellas eran obras basadas en el psicoanálisis y dentro de estas, solo 17 cartas son las que se tienen que Freud escribió a Delgado. Todo el periodo psicoanalítico de Delgado se basó específicamente en un autoanálisis crítico, y en la comprensión de la teoría psicoanalítica y la transferencia. Hacia el año 1920, el mismo Freud dentro de sus cartas consideraría a Delgado incluso mejor que Jung y Adler. Tanto fue la amistad que en el año 1926, el maestro escribiría una biografía de Freud y realizaría homenajes a Freud en el Perú.
Dentro de los primeros congresos que se realizaron del psicoanálisis, Honorio Delgado tuvo la suerte de conocer al mismísimo Sigmund Freud.  Freud, quien admiraba a Delgado por su interés y su manejo de la teoría psicoanalítica, lo menciono en 2 oportunidades en un texto sacado hacia el año 1923. Pero la amistad con el psicoanálisis no duraría mucho para el maestro, ya que en el año 1927 Delgado comenzaba a tener cierto desencanto por el psicoanálisis. Ello no dejo de que se siguiese desenvolviendo en su quehacer psicoanalítico, y el mismo año fue mencionado como miembro activo de la Sociedad Psicoanalítica de Londres.
Hacia el año 1934, Honorio Delgado se separaría por completo del psicoanálisis. Ya años atrás, consideraba que Freud tenía una doctrina que hasta cierto punto se tornaba sexual. Además Honorio Delgado detectó que el psicoanálisis poseía más interpretación subjetiva que experimentación o explicación científica, por lo que no había una mirada objetiva de la psiquiatría y la salud mental ya que cualquier psicoanalista tenía una versión diferente de un diagnostico clínico objetivo.
Delgado comenzó a comprender, a partir de los escritos de E. Kraepelin y K. Jaspers, que la ciencia podría comprender mejor el tratamiento que la psicología pura. Comenzó a explorar en los campos de la Psiquiatría Biológica y la psicopatología, comprendiendo que la patología mental estaba muy relacionada con la fisiología del cerebro y no con relaciones o vínculos de una vida pasada, tal y cual Freud de manera no científica lo proponía.
Hacia 1940, Honorio Delgado escribiría “La Doctrina de Freud”, donde criticaría al psicoanálisis, y ya el lector podría notar el abandono de Delgado hacia el psicoanálisis. Según Delgado, la vía psicológica, la exploración y el método psicológico son maneras ambivalentes que el mismo Freud puso como terapéutica. Además de también precisar, que Delgado no simpatizaba con el hecho de Freud profundizaba sobre la vida anímica y más detalladamente sobre elementos de la sexualidad del paciente para hacer una caracterización del paciente. El rechazaba al inconsciente freudiano, y rechazaba la postura freudiana sobre la religión. El maestro escribiría que Freud, al momento de hacer su teoría ha hecho muchas suposiciones e imaginaciones acerca del psicoanálisis, por lo que haría que el mismo psicoanálisis como terapia carezca de objetividad y por lo tanto carezca de efectividad para el tratamiento de un paciente con un determinado diagnostico (además de ser carente de un horizonte terapéutico claro). Delgado escribía además, que el observaba que cada psicoanalista pensaba y escribía como quería, por lo que con eso corroboraba de que el psicoanálisis es carente de objetividad. El pensaba que el psicoanálisis es como un placebo y por lo tanto no era útil para lo que su creador deseaba de él. Tanta fue la aversión de Delgado que en sus escritos prefirió no hablar del psicoanálisis. Honorio Delgado estaba convencido de que para un psicoanalista no era necesario ser psiquiatra, sino era necesario tener la convicción de ayudar a los demás, pudiendo carecer de objetividad y critica terapéutica, en algunos casos diagnostica, perdiendo el eje clínico-objetivo y dejándose a la transferencia e interpretación subjetiva todo lo que se podía hallar, por lo que lo considero un arma terapéutica no-científica muy peligrosa e poco recomendable.
Su búsqueda por la esencia irreducible de la experiencia humana que permitía descubrir la vida anímica, su afán y estudio por la fenomenología y la psiquiatría biológica, su comprensión del ser humano como un ser trascendente (tal y cual lo describía Jaspers) y un ser espiritual (de ahí el termino que emplearía Honorio Delgado, “Humanismo Trascendente”) haría que Honorio Delgado se separe de la camisa de fuerza de las presuposiciones forzadas del psicoanálisis y descubriera lo que la ciencia psiquiátrica le esperaba para él: La Psicopatología y Fenomenología Jasperiana, que lo haría más tarde hablar de una psiquiatría de enlace y una relación horizontal entre el médico y el paciente.

jueves, 13 de octubre de 2011

Sobre la Depresión


Siendo la depresión uno de las principales enfermedades que genera una alta discapacidad o años perdidos por año de vida es menester sin embargo caracterizarla psicopatológicamente y describirla tal cual el Maestro pudo describirla.

Sabemos entonces que normalmente, en el ser humano estable existen estados periódicos de depresión que son parte del estado basal de cada persona. Pero en este caso no hablamos de estados breves o periódicos que la persona puede tener de manera normal, sino estados que comprometen sistémicamente y que son influenciados tanto de manera endógena como exógena. Lo que se trata de explicar aquí, son los estados a los que muy bien Kurt Schneider les llamo “depresión de subfondo” y “depresión de trasfondo”. La primera, muy bien vista en personalidades anormales, se caracteriza por tener un elemento “endógeno” en el transcurso de la patología depresiva.  La ultima (“depresión de trasfondo”), envuelta en personas con labilidad emocional (debilidad y inestabilidad de animo), se caracteriza por poseer un elemento exógeno que a diferencia de la primera antes descrita, es una depresión “más motivada que causada y de repercusión retardada “.

Para caracterizar a la depresión patológica, el maestro describe muy bien cinco rasgos presentes en la patología depresiva a mencionar. El primer rasgo percibido esta en relación a las manifestaciones anímico-corpóreas (es decir pesadumbre, falta de energía actual, espontaneidad) y  a las tendencias instintivas normales. El segundo rasgo está en relación al estado de animo (es decir a la tristeza, al miedo y a la angustia). El tercer rasgo a las pseudocaracterizaciones del ser, es decir a la descripción misma del hombre pero en este caso enfocado desde una perspectiva negativa y hasta a veces poco coherente con la realidad vivida (subvaloración de si mismo, propensión a sentirse culpable, y acusarse de faltas sin fundamento alguno). El penúltimo rasgo esta en relación al funcionamiento mental de la toma de decisiones y ejecución de actos. El ultimo rasgo está en relación a los estados anímicos disminuidos del ser que acoge la patología depresiva (es decir el animo apocado, y la impotencia para vivir).
Estas descripciones, de manera general, pretenden describir lo que el maestro quiso describir en relación a la patología mental que brindan un sentido netamente semiológico sin intención puesto que parecidos criterios se observan hoy en día en muchos manuales diagnósticos para la depresión.

La depresión se presenta muchos cuadros comorbidos como pueden ser otras psicosis (esquizofrenia, psicosis pre-seniles), enfermedades orgánico-cerebrales (parálisis general, epilepsia), en enfermedades de carácter neurótico y también en patologías no relacionadas al ámbito neuro-psiquiátrico como es la arterosclerosis, las ulceras duodenales, la enteroptosis y entre otras.

La depresión es capaz de presentar síntomas somáticos, que según el maestro, son distractores para el diagnostico clínico y la exploración de la enfermedad en el paciente pudiendo desviar el diagnostico de la enfermedad esencial.
Una de las formas principales descritas por K. Schneider –autor que menciona Don Honorio Delgado para esta sección de Depresión- es la de la depresión vital. Esta se caracteriza por ser una depresión endógena, cuyo elemento principal es el de la melancolía y cuyo animo queda en “dirección inversa” a lo que un hombre normal contento podría ser, en este caso denominamos o empleamos el termino “enantiotimia” (que proviene del griego “otra voluntad”).

Para terminar el maestro hace la siguiente aclaración acerca de la depresión. Acata de manera importante que no se puede afirmar que la depresión sea sinónimo de la inhibición de las tendencias instintivas de actividad y producción, pues también existen componentes dentro de la depresión misma que están relacionados con la existencia y el compromiso de la propia vida cuya acción final en la patología es el suicidio (ya sea planeado o consumado).  Tambien esta patología incluye otros elementos (como la conciencia del Yo, las ideas hipocondriacas y otros síntomas, según el maestro) que aparte del compromiso con la existencia misma hacen entender al psicopatólogo que la depresión no es sinónimo de inhibición de las tendencias instintivas de actividad y producción, ni mucho menos de melancolía.

martes, 13 de septiembre de 2011

Sobre la Psicología y la Psicopatología


Sobre la Psicología y la Psicopatología

“No podrá comenzarse el estudio de las anormalidades psíquicas sin conocer en qué consiste lo normal”

En el “Curso de Psiquiatría”, el maestro Delgado establece una comparación muy interesante y un contraste entre dos ciencias muy clásicas dentro de la salud mental, la psicología y la psicopatología. 

Delgado procede en entender que la psicopatología es una rama de la psicología, puesto que la psicopatología explica todas las manifestaciones de la vida mental del hombre y de los animales. Pero en este caso, Delgado considera que la psicopatología cobra sin lugar a dudas un lugar especial dentro de la salud mental ya que abarca una serie de patologías y manifestaciones anímicas que la podrían incluso considerar una especialización dentro las ciencias de la salud mental y la psiquiatría.
No se trata tan solo del estudio de cuestiones cuantitativas, es decir de las desviaciones funcionales del organismo, sino también las diferencias originales (primigenias) de la estructura anímica del sujeto en si. Es sin lugar a dudas un conocimiento que se presta a entender generalmente el ser anímico del hombre, y su interacción con un mundo lleno de funciones y constituciones biológicas, además de comprender también su interacción con las manifestaciones conductuales, con la conciencia y con la estructura anímica que respecta al hombre.

Según el maestro Delgado, la condición de las personas en las cuales existen ciertos fenómenos psíquicos anormales, muchas veces de mayor calibre, los colocan fuera del campo de la observación del psicólogo general, para que puedan ser comprendidos de manera más profunda y amplia por un psiquiatra. Por ello, históricamente se le ha confiado el estudio de la psicopatología a los médicos, puesto que el estudio del diagnostico, los síntomas, los signos y el entendimiento de las patologías yace en cada uno de los galenos dispuesto al servicio y a la entrega de las dolencias del paciente. En este caso, se habla de médicos psiquiatras en función a la dolencia anímico-biológica del ser. Evidentemente nunca descuidando, ni dejando de comprender que dentro de esta rama de la salud mental, existe cierta influencia de los psicólogos y sus antecesores (los filósofos, los místicos, los moralistas…) puesto que su contribución yace en la comprensión profunda del ser anímico del hombre.
Ello pues demuestra la colaboración de ambas disciplinas sobre el alma humana, la primera –la psicología- ahonda en el ser anímico del hombre, la segunda –la psicopatología- comprende los signos, los síntomas, la patología y el diagnostico integral de un fenómeno psíquico en el ser humano.

Reconociéndose entonces, según el maestro que una buena formación psicológica requiere cierta versación en materia de desórdenes de la mente.

Lo que gana muchas veces el psicólogo, según Don Honorio Delgado, en función a toda la información y experiencia psicopatológica es una disposición más abierta para comprender y conectar todas aquellas experiencias anímicas y emocionales, sentimentales y instintivas, que se conectan en una vida interior psíquica permitiendo que esta sea comprendida por mucha de la psicología.
Sin embargo, el psiquiatra es propenso a la visón esquemática, según el maestro, a preocuparse por el destino del enfermo y a menudo – como lo señala Delgado-  el psicólogo se pierde en el análisis del detalle, desadvirtiendo al hombre mismo.

sábado, 30 de julio de 2011

Sobre el Medico y la Sociedad


En este fabuloso capítulo del libro “Enjuiciamiento de la Medicina Psicosomática”, Honorio Delgado hace énfasis en la comprensión y desarticulación para el análisis del alma del médico misma, donde enfatiza no solamente la persona del galeno sino todas aquellas entidades o mentes humanas que lo rodean, especialmente de la más crucial y nuclear de todas las mentes humanas que lo sigue, el paciente.

Sabemos pues, que el médico no debe ser entendido como un “reparador” de la ruptura del vinculo y/o la unidad familiar, pues la medicina como acto trasciende más allá de cualquier vinculo de relación de parentesco y de sangre, tal como lo sustenta el maestro en las paginas sucesivas.
Se conoce y se entendió al médico desde tiempos remotos hasta nuestros días como una persona diferente al resto de la gente, en donde descansa ciertas labores y disposiciones las cuales hacen que el galeno obedezca a la esencia a la cual ha sido llamado y es el servicio. Es el servicio mismo, el cual se ha objetivizado, siendo el alma del médico obediente al espíritu que aclama y que lo llama a cumplir sus funciones esenciales.
En tiempos primitivos, durante la época en la cual el hombre existió por primera vez en el mundo, el médico vio presente el alma del servicio y acató el llamado a la curación de los enfermos, de manera muy instintiva y empírica, puesto que en tiempos muy remotos la ciencia no se había objetivado en un sistema metódico, y lo puramente curativo, el hombre lo asoció en un momento con “magia”.
Conforme ha pasado el tiempo, y las nuevas formas de ciencia y tecnología aparecían, la esencia y el valor nuclear del médico permanecieron tal cual como éste lo seguía obedeciendo. Según el maestro Delgado, “Así nuestra profesión […] muestra caracteres fundamentales de validez permanente”. Es verdad pues, hay materia que cambia en el tiempo, pero la esencia misma permanece caracterizando al médico tal y cual lo es y siempre lo ha sido.

Para caracterizar la esencia del médico, es primero necesario remontarnos a lo que el maestro llamo como “iniciación, ascendiente y dualidad”. 
Para describir la vocación o la iniciación, Delgado señala que, lo “médico” descansa sobre aquel espíritu que es capaz de poder desarrollar y poder desenvolverse de manera sacrificada en la misión de serlo. Además de todo ello, el “medico” requiere una sapiencia que se deslinde, que se separe de cualquier sentimiento o emoción subjetiva, es decir criterios o medios objetivos los cuales permitan a lo “médico” no dejarse tentar por opiniones, sino fundamentos estructurados científicamente, así como una inteligencia que pueda tener un dominio de si misma, contenida en un esquema libre –es decir bajo ningún esquema de concepción que entre en contra de la esencia del hombre y de sus leyes naturales inscritas en cada uno de estos, así como que este en contra de la realidad del hombre como un ser integral que apunta hacia una verdad ultima-  y sobretodo una inteligencia con “derechura moral”. Además de ello, lo que caracteriza a un médico no es solamente inteligencia y sabiduría, sino sensibilidad y fe, puesto que un médico esta llamado a la curación, al servicio, a la entrega por aquella persona doliente, que es el paciente, y que debe de siempre entregarse a la patología en la persona misma.
Otra característica fundamental es la formación medica, o el “ascendente”, entendido a partir del texto estudiado. La formación del médico implica fundamentalmente un tiempo largo, extenso y embebido de contenidos científicos y humanos, los cuales son cardinales para el conocimiento y la comprensión del ser humano integral (bio-psico-espiritual), y la comprensión además de las diversas patologías que encarnan en el hombre degenerándolo y alejándolo de su esencia más intima y su fisiología más equilibrada en sí. La enseñanza medica engloba diversos contenidos que atinan no solo al contenido sistémico de la medicina, sino a su vez deben abarcar comprensiones sobre el hombre y su condición de enfermo así como también la entrega por el mismo.
Por ultimo, cabe resaltar la dualidad, que no es otra cosa que el cultivo que el médico tiene fuera de la practica misma, para la comprensión intima de las esencias del ser humano que en un fin quizás próximo permitan al médico mismo atender diversas patologías y tratar diversas enfermedades que se expresan en ciertos hombres predispuestos a estas.

Ahora bien, se han visto diversas características que existen en el médico en sí que menciona Honorio Delgado. Pero además de ello existen ciertas características que no solamente se enraízan en la persona que es el médico, sino en su relación y vinculo con el enfermo. En este capitulo, Delgado trata de girar sobre el eje de un modelo el cual denomina “elemental” para la comprensión de esta dialéctica, y es una consulta privada entre un médico y un paciente.
Aquí, señor lector, entendamos no la consulta privada con todas sus características, sino el acto del dialogo entre el médico y el paciente. El ejemplo nos muestra a ambos (o tiene intenciones de hacerlo) como es el encuentro entre ambos, puesto que aquí pongo de accesorio cualquier pensamiento que pueda hacer usted sobre cualquier comparación entre un paciente de consulta privada y uno de hospital (que se encuentra internado). El maestro, claramente nos deja entender que es un modelo que permite entender como es que dos personas diferentes, la una de la otra, permiten que se de un complemento dialectico en esencia.

A continuación, se hará una tabla que se encuentra influenciada en esta dialéctica que don Honorio planteo en este capítulo:


Paciente
Medico
Primera Impresión
Sentimientos presentes en el paciente que expresan el dolor y la necesidad de librarse del mismo
Influencia presente debido a la confianza del paciente en el medico tratante
Confianza y Fe
Reconstrucción de la capacidad de “animo de auxilio”. Restitución del bienestar y sosiego.
Acompañamiento del sufrimiento del paciente, además de una lentificación de los mismos y despertar su animo en la esperanza.
Entrega Espiritual
Mirada y “acogida moral” (citando al maestro) llena de comprensión y atención.
Entrega caracterizada principalmente por un entendimiento que pasa por el hecho en que todos somos frágiles ante la enfermedad.
Acto Final
Vinculo establecido por la gratitud, formación del beneficio del paciente.
Honra, respuesta a la acción benéfica del paciente con la enfermedad ya tratada. Gratitud.

La formación en realidad, el vinculo establecido entre el medico y su paciente no termina en el momento de la enfermedad (es decir de la cura o el fracaso de la misma). El lazo que se forma, debe tener características de desprendimiento que no solamente se caracteriza por un servicio dadivoso hacia los pobres, sino entregarse al máximo por cada uno de los enfermos sin ningún limite, sin nada a cambio.
Incluso el mismo paciente requiere de un vinculo cercano con el medico con el cual ha tenido una asistencia fructífera. Por ello es que un buen ambiente de comunicación facilita y enriquece más el vinculo entre el medico y el paciente, tal como lo señala el maestro “la asistencia en el ambiente hospitalario excluye la libertad de elegir médico y a menudo la de comunicarse a solas con el”.

Tambien, la familia como un factor externo a la dialéctica médico-paciente, cumple una función de soporte existencial bajo criterios de corte presencia patológica, es decir actúa como un medio anímico para guardar la tranquilidad y la presencia del bienestar relativo como medio antipaliativo, además de tener también elementos morales sobre la mismidad del paciente.
Las familias en muchos casos son cruciales para la obtención de información acerca de la enfermedad presente en el paciente. Revela sin lugar a dudas una característica importante del hombre como individuo, y es que el mismo enfermo (en este caso) no es únicamente éste con el medico, sino la realidad que lo rodea (es decir, su familia, sus amigos, etc.). Siendo importante, bajo esta línea y lo que el maestro quiso dejar claro, que existen elementos cardinales en las personas –en los pacientes- que otros conocen, pero el mismo paciente no ha tenido conocimiento ni conciencia al respecto.

La confianza del medico suele ser muy importante incluso para el tratamiento y el progreso de la enfermedad, pues sin esta, existe una dificultad que impide que los procesos terapéuticos se den con relativa eficacia para diferentes estados o cuadros clínicos correspondientes. Hablamos entonces también de una capacidad que tiene el paciente de elegir su medico, a partir de prejuicios y desconfianzas, un paciente por ejemplo puede dejar un medico baqueano en la practica, muy ávido e inteligente; por un medico charlatán y poco eficiente.
Vale destacar lo que el maestro deja en claro y es la capacidad del médico para poder tener una llegada hacia el paciente mismo, entendiéndolo en todas sus características y dejándolo conmoverse por muchos aspectos de la fisionomía espiritual y anímica del paciente, y dejándose tocar no solo por la maravilla del mundo biológico, sino por su integridad misma. Observando esta característica, no solo debemos ver un médico abnegado sino un paciente agradecido –entre opiniones y palabras virtuosas en el medico- pues este ha confiado plenamente y puede ahora volver a respirar y a vivir.
Muchas veces, la actividad en sí del médico descansa sobre la información que este difunde y por el brillo que este alcanza. Además, mucha de la ciencia y la tecnología que descansa en las ciencias fundamentales percibidas por la medicina pueden ser armas de doble filo puesto que pueden ser provechosas como desastrosas de promocionar. Es por ello, según el maestro, que las llamadas “campañas profilácticas”, “deben ser preparadas con agudo espíritu critico” es decir, nunca hacer nada sin entender enteramente el sentido de la temática en sí misma, comprendiéndola en el hombre y su teleología como mismo, además de todas las características estadístico-matemáticas que puede comprender un acercamiento a la realidad.

Todo médico, según el maestro esta en la responsabilidad de resguardar la salud colectiva, no solo del paciente mismo, sino de la familia y su ámbito de influencia (amigos, sociedad, etc.). Ya que el bien que realiza el médico, trasciende no solo al paciente sino a toda la comunidad entera. Así es pues, como un estudiante de medicina no solo debe conocer la biología y la fisiología del paciente y sus componentes anatómicos, sino debe conocer al ser humano como un ser humano integral, en sus tres componentes biológico, psicológico y espiritual. Los tres nos permiten claramente entender las características del hombre, y sus comportamientos en patología que conllevan a ciertas características antihigiénicas, que deben ser combatidas no solo en el paciente como ser biológico, sino además acatando a las demás características.
Así pues, una historia clínica, sin los otros aspectos del ser humano es incompleta y sin sentido. Aquí el lector no debe confundir, entre un ser humano integral, y relacionar toda su integridad a una sola patología. Si bien es cierto, se puede prestar a confusión, lo que deja Delgado en claro es que en si mismo la comprensión del medio en el cual el paciente vive no es malo (puesto que el ser humano es un ser integral). El problema es cuando se vinculan cuestiones del pasado –como los vínculos anímicos maternos, por ejemplo- que no se encuentran relacionados con la patología bajo ningún sentido, y por lo tanto degeneran a la clínica como tal, volviéndola un psicoanalismo puro.

Una temática importante envuelta en muchas características de la vida cotidiana del médico o del facultativo –como el maestro lo denomina- son los seguros.  Los seguros representan un medio importante para el control y la salud de muchos trabajadores que se benefician del mismo a través de sus servicios.
Ahora uno de los principales problemas, según Honorio Delgado, de la medicina socializada –la medicina del seguro- es que el paciente no tiene la potestad de poder elegir en muchos casos libremente al médico tratante, y puede presentarse ciertas desconfianzas y asperezas que pueden debilitar la dialéctica antes presentada. Por lo que el médico asignado no es capaz de acatar la salud de los beneficiados, sino la patología de los mismos haciendo que en muchos casos pueda agravar la enfermedad por el hecho de que el vinculo entre el medico y su paciente se ve desmenuzado ante la razón de que existe el seguro de por medio.
Más allá de estas características, un médico del seguro no es capaz de gozar de la libertad que posee un médico no perteneciente al sistema de seguros, puesto a que no es capaz de guardar el secreto profesional, no es capaz de poder conocer a la persona en su cabalidad, entre otras muchas características que señala el maestro. Terminando con este capitulo, el maestro señala que “la socialización del servicio médico malogra el sentido genuino de la asistencia, se sofistica la disposición del cliente y se inhibe la espontaneidad autónoma del facultativo”.

Las ciencias medicas, los descubrimientos y muchas tecnologías permiten que cada vez más se progrese en el cultivo del conocimiento de muchas características humanas. Es por lo tanto que la investigación, la ciencia y la tecnología han brindado de manera creciente al progreso y el entendimiento de muchas características humanas en la medicina que son capaces de ser gozadas en la practica clínica diaria. Gracias a muchos procedimientos científicos, somos capaces de poder detectar patologías y trastornos que aquejan la salud de un paciente.
Es menester señalar, que tampoco se puede depender de la objetividad de los análisis y de la critica laboratorista puesto que es un aspecto reduccionista del ser humano a tal punto de entenderse al hombre y la vida humana como un sistema o un conjunto de organismos microscópicos vivos que en determinados cuadros clínicos, se encuentran en un desequilibrio notorio. El ser humano va más allá de la percepción de un laboratorista, es sin lugar a dudas –como se viene diciendo- una estructura integral.
Es importante entonces, la comprensión de un humano integrado, de manera que el seguro y otras instituciones puedan comprender al hombre de esa forma.

En el caso de la investigación, don Honorio recalca su importancia y su cardinal estructura para la practica médica. Para el maestro es importante que existan fondos y recursos económicos destinados para la investigación puesto que ello brinda un estimulo que es capaz de generar entre estudiantes de medicina un aliciente para la investigación y la búsqueda científica de nuevas perspectivas acerca de patologías medicas. Resalta Delgado, que sin la investigación es imposible conocer y resolver los problemas médicos y su influencia en lo social. El investigador tiene ante sí “una tarea que es tan ingente que se impone otra escala y otra forma en el fomento de su trabajo” y cada vez más existen más estudiantes que la siguen y se comprenden en su capacidad de realizar investigación.

Por ultimo, Delgado señala algunos aspectos sobre las sociedades de los médicos, donde señala las características “esencial, inherente a la misión; la facultativa del estudio, y la normativa de la agremiación y el coligamiento”.
En el caso de la misión profesional, es justamente la misión que nos vincula a todos los médicos de poder tratar y entregarse al enfermo. El sentido mismo de la medicina, la misión y la vocación de servicio hacia los más enfermos, hacia la patología y su resolución es algo que nos une y nos colegia en una sola institución.
En el caso de la vinculación por el estudio, sabemos que el saber desinteresado e intelectual del medico entre sus colegas es lo que lo une para comprender de manera dialógica al paciente y la patología en su mismidad. Además de ello, el culto a la verdad y algunas perspectivas del científico son las que caracterizan a la medicina, los médicos y sus coetáneos para colaborar entre si.
Es necesario también un grupo de médicos, debido a que la medicina misma necesita un respaldo y una dignidad reconocía por el Estado. En muchas ocasiones estos organismos salen en defensa del médico, en el amor a la justicia y en las correcciones que existen tanto dentro de los organismos como fuera de los mismos, como señala el maestro Delgado.

Como conclusión quisiera agregar la siguiente frase de Delgado que resume bastante todo este derrotero y comprende esencialmente muchas características del medico:

“Nuestra carrera es por excelencia comunicación fecunda en encuentro preñados de consecuencias, que nos permite abismarnos en el misterio del destino de la criatura humana sujeta a las potencias de la naturaleza, eterna y tejedora de la trama de la vida en el telar de lo perecedero […] Nuestra vocación y nuestra conducta cobran eficacia y realce en la medida que logramos dar a las personas lo mejor de nuestra persona”.